La organización Euskadi Ta Askatasuna ha hecho pública una declaración para comunicar su reflexión y decisión, tras medio siglo de historia desde que ETA movilizara a la ciudadanía frente a la opresión sufrida por el Pueblo Vasco. A lo largo de este tiempo, numerosos hombres y mujeres han ofrecido su compromiso y esfuerzo a la causa, uniendo sus fuerzas en pro de la libertad de la región.
La lucha por la autonomía y los derechos del Pueblo Vasco ha sido una constante en la trayectoria de ETA. A pesar de los obstáculos, la organización afirma que sigue manteniendo su responsabilidad en esta lucha, buscando siempre el bienestar de la ciudadanía. En su declaración, subraya la necesidad de un cambio político significativo y de construir un marco democrático que responda a los deseos de la población vasca.
ETA ha criticado la reforma política impulsada durante la dictadura franquista, la cual, según argumentan, perpetuó la negación de los derechos vascos. Mientras algunas fuerzas políticas se han resignado al marco autonómico, ETA se ha presentado como una alternativa, proponiendo la ruptura democrática y resistiendo a cualquier intento de asimilación cultural.
La historia de la lucha de ETA, así como la de la izquierda abertzale, ha estado marcada por un alto costo en términos de sufrimiento: torturas, encarcelamientos, exilios y pérdidas de vidas. Sin embargo, los miembros de la organización sostienen que esta resistencia ha permitido mantener viva la identidad vasca y abrir la puerta hacia nuevas oportunidades para su futuro.
Recientemente, ETA ha manifestado su compromiso de no realizar acciones armadas ofensivas, una decisión que, según indican, se tomó hace varios meses. Esta postura está acompañada de un llamado a los agentes políticos, sociales y sindicales vascos a actuar con responsabilidad, enfatizando la importancia de establecer un proceso democrático que dé voz al Pueblo Vasco.
En este contexto, ETA resalta que la independencia es una opción viable y que el Estado español debe reconocer esta posibilidad. La organización advierte sobre lo que considera una ofensiva represiva del Estado, que busca mantener la situación actual de bloqueo y desviación del debate político hacia temas que evitan una resolución pacífica del conflicto.
La declaración concluye haciendo un llamado a la comunidad internacional para que actúe con sentido de responsabilidad histórica y apoye un proceso democrático que garantice los derechos del Pueblo Vasco. La construcción de un futuro libre y democrático para Euskal Herria es vista como una tarea colectiva que va más allá de los intereses individuales.
En este sentido, ETA reafirma su disposición a dialogar y negociar con el Gobierno Vasco y el Estado español para establecer los mínimos democráticos necesarios que permitan avanzar hacia un proceso de paz y reconciliación. La organización espera que este compromiso pueda dar lugar a un marco donde los vascos puedan decidir su futuro sin imposiciones externas.
Así, la declaración no solo refleja un cambio en la estrategia de ETA, sino también un momento clave en la historia reciente del País Vasco, que se enfrenta a nuevas condiciones políticas. El camino hacia la libertad, aunque complicado, se presenta como un objetivo alcanzable, siempre que se mantenga la determinación y la unidad del Pueblo Vasco en su lucha por sus derechos.
La declaración de ETA es, por tanto, un claro indicativo del deseo de avanzar hacia un cambio político significativo, donde cada ciudadano tenga la oportunidad de participar activamente en la construcción de un futuro libre y democrático. Este mensaje de unidad y compromiso es un llamado a seguir luchando hasta alcanzar la independencia y el reconocimiento de los derechos del Pueblo Vasco.































































































