El actor británico Billy Howle ha compartido su experiencia tras la filmación de «Palestine 36», una obra dirigida por la cineasta palestina Annemarie Jacir, que inaugurará el Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia. En su intervención, Howle destacó su convicción en la defensa de Palestina, subrayando la importancia de contar la verdad sobre la situación actual en la región. Jacir, quien ha sido reconocida por el festival con un premio honorífico en 2019, no ha podido asistir este año debido a la escalada del conflicto en Gaza, pero Howle, parte de un elenco que incluye al oscarizado Jeremy Irons y al reciente ganador de un BAFTA Robert Aramayo, sí ha estado presente.
«Palestine 36» refleja los acontecimientos históricos que marcaron el inicio del conflicto en la zona. Ambientada en 1936, la película narra cómo Palestina era aún colonia británica y cómo la llegada de judíos, impulsada por el Gobierno del Reino Unido, comenzó a alterar la dinámica social y territorial, ya que muchos se asentaron en tierras confiscadas a los palestinos.
Howle, quien da vida a un funcionario británico que se convierte en disidente, confesó que al recibir el guion no era consciente de muchos detalles sobre la revuelta árabe que tuvo lugar entre 1936 y 1939. A pesar de su falta de información previa, resaltó la precisión histórica del guion, que fue calificado como «dramático» por un informe de la BBC. El personaje que interpreta, Thomas Hopkins, es un reflejo de un verdadero funcionario que desarrolló una visión crítica hacia su propio Gobierno, alineándose posteriormente con movimientos pacifistas durante la Segunda Guerra Mundial.
El rodaje de la película se vio afectado por el aumento de la violencia en la región. Inicialmente, se planeaba filmar en Palestina, pero tras los ataques de Hamás el 7 de octubre, el equipo se trasladó a Cisjordania. Howle expresó sus dudas sobre la viabilidad del proyecto, pero su interlocutora, Jacir, se mostró decidida: «Nada parará esta película», le aseguró.
Antes de dar inicio a la grabación, Howle pasó varios días en ciudades como Belén, Nazaret y Jerusalén. Tras concluir su trabajo, permaneció cinco semanas más en Palestina, donde tuvo la oportunidad de interactuar con profesionales del cine local. Esta experiencia transformó su percepción sobre su carrera artística y le enseñó que los eventos del pasado en Oriente Medio tienen un impacto directo en la actualidad, alejando la idea de que son meros hechos «abstractos».
El festival, que se ha convertido en un referente para la difusión de temas sociales y derechos humanos, se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la situación en Gaza, lo que hace que la obra de Jacir y la presencia de Howle cobren aún más relevancia. La historia de «Palestine 36» no solo busca entretener, sino también abrir un diálogo sobre la realidad que enfrenta Palestina, enfatizando la importancia del cine como herramienta de sensibilización y cambio.































































































