El Ayuntamiento de Arrasate ha reabierto el debate sobre la financiación de importantes proyectos tras la aprobación de un crédito de 36.040.000 euros en la última sesión del Pleno. Esta decisión, respaldada por el Gobierno municipal formado por EH Bildu y Elkarrekin Arrasate, junto al PSE-EE, ha suscitado críticas por parte del PNV, que se opone a las condiciones del préstamo y a su impacto a largo plazo.
De la cantidad solicitada, la mayor parte, con 31.200.000 euros, se destinará a la construcción de un nuevo polideportivo en Iturripe y a la transformación de su entorno. Además, se prevé invertir 3.050.000 euros en la adquisición del antiguo colegio La Merced, con el objetivo de desarrollar un proyecto de viviendas de alquiler social para jóvenes y mayores. Por otro lado, 1.790.000 euros se destinarán a la reurbanización del Grupo San Juan.
En la sesión, el concejal de Hacienda, Joseba Ezpeleta, defendió esta operación, señalando que el endeudamiento debe verse como una herramienta financiera que facilite la ejecución de los proyectos, no como una carga para las cuentas del Consistorio. Ezpeleta enfatizó que solo se pagarán intereses sobre los fondos efectivamente utilizados, y que el periodo de disposición será de tres años, alineado con los plazos de ejecución.
El PNV, por su parte, expresó su preocupación por las implicaciones del crédito. Su portavoz, Ander Garay, hizo mención a los informes técnicos que sugieren que el Ayuntamiento podría enfrentarse a una amortización anual de 2,8 millones de euros en el mejor de los casos, ascendiendo a 3,5 millones anuales en escenarios más exigentes, con intereses que podrían alcanzar hasta 24 millones de euros en un periodo de diecisiete años. Según Garay, este endeudamiento podría dejar al Consistorio sin capacidad para nuevas inversiones durante un periodo prolongado.
La alcaldesa, Maider Morras, refutó estas críticas, asegurando que la financiación es esencial para llevar a cabo los proyectos previstos y para situar a Arrasate en el camino que merece. Resaltó que se están tomando las decisiones correctas con profesionalidad y gestión adecuada, en lugar de dejarse llevar por el miedo o el bloqueo.
En otro orden de cosas, el Pleno también abordó el remanente de tesorería tras la liquidación del presupuesto de 2025, que se sitúa en 7.848.000 euros. Esta cifra proviene de un excedente inicial de más de 16,6 millones de euros, descontando diversas partidas ya comprometidas para proyectos en marcha. Entre las iniciativas a financiar con este remanente se incluyen la ampliación de la biblioteca de Santa Marina, la mejora de las oficinas de Servicios Sociales, un bypass en la red de agua y la urbanización del barrio de Udala Goikoa, entre otras.
Esta sesión plenaria ha dejado claro que, aunque el Gobierno municipal está decidido a avanzar en sus proyectos, la oposición sigue manifestando su preocupación por las consecuencias financieras a largo plazo para el Ayuntamiento. Las decisiones tomadas en este contexto podrían tener un impacto duradero en la capacidad del Consistorio para acometer nuevas inversiones en el futuro.
































































































