La constitución del Parlamento Vasco está condicionada a la acreditación de los parlamentarios electos. Según el reglamento, una vez que al menos un tercio de los miembros, es decir, 25 de 75, presenten sus credenciales, la presidenta de la Diputación Permanente, Bakartxo Tejeria, tiene la facultad de convocar la sesión constitutiva en un plazo de 15 días. Este proceso es crucial para el inicio de la legislatura, ya que establece las bases para la formación del nuevo gobierno.
Históricamente, la investidura del lehendakari se realiza aproximadamente dos meses después de las elecciones. Aunque no existen plazos legales específicos para este procedimiento, se espera que la designación del lehendakari de la XIII legislatura se lleve a cabo alrededor de la semana del 10 de junio. Este planteamiento depende de que la campaña electoral no retrase la constitución del Parlamento, lo cual ha sucedido en ocasiones anteriores.
Para que un candidato sea investido lehendakari, debe obtener la mayoría absoluta en la primera votación, es decir, 38 votos de los 75 escaños, y una mayoría simple en la última votación. La Ley de Gobierno establece, además, que si no se produce la investidura en un plazo de sesenta días desde la convocatoria, el lehendakari en funciones está obligado a disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones, algo que no ha ocurrido en la historia reciente de Euskadi.
El récord de retraso en la designación de un lehendakari se registró en 1995, cuando José Antonio Ardanza (PNV) tuvo que esperar 129 días tras el cierre de las urnas. En otras elecciones, como en 1998, Juan José Ibarretxe fue investido en un lapso de poco más de dos meses. En años posteriores, como 2001 y 2005, los plazos se mantuvieron en torno a los dos meses. Sin embargo, en su primer mandato en 2012, Iñigo Urkullu fue designado lehendakari 53 días después de las elecciones, un tiempo que se repitió en 2020.
Durante los días que transcurren entre las elecciones y la investidura, los partidos políticos suelen aprovechar para negociar acuerdos que faciliten la elección del nuevo lehendakari y respalden a los futuros gobiernos. Aunque hay plazos establecidos para la conformación del Parlamento, estos se centran en los 15 días posteriores a la entrega de credenciales por parte de al menos un tercio de los representantes.
La convocatoria para la primera sesión constitutiva recae en la presidenta de la Diputación Permanente, Bakartxo Tejeria, quien tiene la responsabilidad de fijar la fecha. En la última legislatura, esta sesión se llevó a cabo el 3 de agosto de 2020. Una vez constituida la Cámara, se elegirá a la Presidencia y se decidirán los miembros de la Mesa. Posteriormente, se convocará otro pleno para la designación de la Comisión Provisional de Incompatibilidades, que deberá presentar su dictamen en un plazo máximo de veinte días.
Con la finalización de esta sesión, la presidenta anunciará la fecha para el pleno de investidura del lehendakari. Este procedimiento es fundamental para el funcionamiento de la política vasca, ya que garantiza que los nuevos representantes estén debidamente legitimados y puedan ejercer su labor con el respaldo democrático necesario.
El período entre las elecciones y la investidura es, por lo tanto, un momento decisivo en la política del Gobierno Vasco, donde se definen las alianzas y se sientan las bases para el futuro del país. La atención se centrará en cómo se desarrollarán los eventos en las próximas semanas y en la forma en que los distintos partidos lograrán consolidar su posición en el nuevo parlamento.































































































