El batzoki de Antigua ha sido el escenario de un acto organizado por EAJ-PNV donde se discutió la crisis democrática que afecta a países como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Este evento tuvo lugar el pasado martes y contó con la presencia de diversas asociaciones latinoamericanas establecidas en Euskadi. Entre los participantes se encontraban la presidenta del GBB, Euge Agirrezabalaga, y el alcalde de Donostia, Jon Insausti.
Durante la reunión, representantes de Venezolanos Euskadi, ADIS, Asociación Cubano-Vasca/Demokrazia kubarentzat y Asovengui aportaron sus testimonios e insumos sobre la delicada situación política y social que se vive en sus respectivos países. Agirrezabalaga enfatizó el simbolismo que representan los batzokis como un «espacio para unir voluntades» y destacó la conexión entre el Pueblo Vasco y los pueblos latinoamericanos que luchan por su libertad.
La consejera también hizo hincapié en la defensa de los derechos humanos y la democracia, considerándolos ejes fundamentales en el discurso. «Nos sentimos hermanados en la defensa de las libertades individuales y colectivas», manifestó. Asimismo, subrayó la importancia de la responsabilidad política frente a las tendencias autoritarias, recordando las advertencias del jesuita vasco-venezolano Luis Ugalde sobre los peligros que surgen cuando los proyectos políticos, una vez alcanzado el poder, derivan en dinámicas de control y persecución.
Por su parte, el alcalde de Donostia, Jon Insausti, extendió un cálido mensaje de acogida hacia quienes han llegado a Euskadi en busca de refugio ante situaciones adversas. Destacó la valiosa contribución de la comunidad latina a la vida social y cultural de la ciudad. En este contexto, Insausti mencionó el inicio del Festival de Cine de Derechos Humanos, un evento que pone de manifiesto el preocupante debilitamiento de las libertades, como la de asociación, expresión y protesta, en el escenario global.
El acto concluyó con un firme mensaje de solidaridad por parte de Agirrezabalaga: «EAJ-PNV no pierde de vista la causa del Pueblo Vasco, pero tampoco renuncia a acompañar a otros pueblos en su camino hacia la libertad. Gora Euskadi askatuta, eta gora Venezuela, Nikaragua eta Kuba. Denak libre.» Este cierre resuena con la necesidad de que la comunidad vasca mantenga la mirada atenta hacia los desafíos de otros países, reafirmando su compromiso con la lucha por la libertad y la justicia. La conexión entre Euskadi y América Latina sigue siendo una vía para fomentar la solidaridad y la defensa de los derechos humanos en un contexto global cada vez más complejo.































































































