El documental «Aldapa / La cuesta» se presentará el martes a las 19.00 horas en el Teatro Principal de Donostia como parte del Festival de Derechos Humanos, aunque las entradas ya están agotadas. Este trabajo audiovisual aborda la historia de 23 mujeres del barrio de Altza, que comparten experiencias marcadas por la migración, la pobreza y el apoyo entre ellas.
La directora del proyecto, Mafalda Saloio, explica que la idea inicial surgió de un taller de cuerpo y movimiento que se llevó a cabo en la Asociación José Manuel Barona desde 2020. A partir de ahí, el concepto fue evolucionando desde una pieza breve hasta un documental de 70 minutos, que no solo explora el arte, sino también las relaciones comunitarias de las participantes.
Las historias que se muestran reflejan un mismo hilo conductor: muchas de estas mujeres llegaron de regiones como Galicia, Extremadura o Asturias y establecieron su vida en Altza en un tiempo en que no contaban con servicios básicos como el transporte público. Este contexto las obligaba a enfrentar un día a día lleno de retos, simbolizados por las cuestas que conectan sus hogares, especialmente la que une Herrera y Altza.
La cuestas no solo representan un esfuerzo físico, sino que también son una metáfora de las dificultades que han tenido que superar a lo largo de sus vidas. El documental, según sus creadores, aborda la experiencia de «sostener la vida» a pesar de los obstáculos, reflejando así las luchas cotidianas de estas mujeres.
El proceso de creación, guiado por Sergio Haro, ha sido fundamental para dar forma al documental. Haro comenta que el rodaje se realizó con un equipo reducido y recursos limitados, lo que aportó una estética auténtica, donde incluso los errores se integran en la narrativa. Las entrevistas, llevadas a cabo en los hogares de las participantes, ofrecen una conexión íntima que enriquece el relato.
La ausencia de voces masculinas en el documental no fue intencionada, sino que surge como un reflejo de la realidad social de Altza, donde son las mujeres quienes participan activamente en espacios de apoyo mutuo. «La intención es mostrar lo que está pasando con esta parte de la sociedad en esas edades, que cada uno saque sus conclusiones», añade Haro.
«Aldapa» se convierte así en un viaje que combina el esfuerzo con la celebración. Las entrevistadas subrayan que cada cuesta superada ha sido una experiencia compartida, y en esa colectividad se encuentra quizás la clave de su relato: la vida puede ser dura, pero se hace más llevadera cuando se enfrenta en compañía.
































































































