La reapertura de Chillida Leku en 2019 marcó un nuevo comienzo para el museo, con Mireia Massagué a la cabeza. En este contexto, Mikel Chillida, nieto del reconocido artista Eduardo Chillida, ha sido nombrado recientemente director del museo, asumiendo un papel clave en esta fase renovada.
Chillida expresa su entusiasmo y sentido de responsabilidad ante este nuevo desafío. «Lo que significa Chillida Leku para nuestra sociedad es fundamental», comenta, subrayando la importancia de gestionar el legado de su familia. Mikel ha pasado gran parte de su vida en Zabalaga, recordando vívidamente su infancia allí, un lugar que ha sido crucial en su formación y conexión con el arte.
La influencia de su abuelo se hace evidente en sus reflexiones sobre el compromiso y la autoexigencia. Mikel comparte una de las enseñanzas más importantes que ha heredado: «Yo me mido a diario. No para saber lo que mido, sino para saber si he crecido». Este enfoque personal y profesional será fundamental en su gestión.
Asumiendo el lugar de Mireia Massagué, quien ha sido esencial en la resurrección del museo desde su cierre en 2010, Mikel destaca que ella continuará vinculada al proyecto como asesora. Massagué ha sido clave para devolver al museo su esencia, un legado que Mikel ahora se compromete a preservar y a innovar.
La familia Chillida ha mantenido un fuerte compromiso con el museo, y Mikel enfatiza que su regreso al liderazgo representa una conexión profunda con su historia y su entorno. Desde su anterior rol como director de Desarrollo, ha sido testigo de cómo el museo ha ido adaptándose a los cambios en el panorama cultural y social.
Desde su apertura, Chillida Leku ha evolucionado en su relación con el público, convirtiéndose en un espacio más que un simple contenedor de obras. «Hoy los museos son recolectores de inquietudes sociales», explica Mikel, señalando la importancia de conectar con las personas a través de experiencias significativas más allá de las exposiciones tradicionales.
El museo se propone ser un espacio de encuentro que fomente la interacción entre diferentes disciplinas artísticas y la naturaleza. La incorporación de actividades como cine al aire libre responde a la visión de Chillida de crear un lugar donde converjan diversas formas de expresión artística.
Frente a los desafíos futuros, Mikel señala la necesidad de adaptarse a una sociedad en constante cambio, donde lo digital ocupa un lugar predominante. «Chillida Leku debe seguir siendo relevante», sostiene, destacando que, en un mundo saturado de inmediatez, un espacio que invite a la reflexión se vuelve esencial.
Una mejora significativa será la construcción del bidegorri que facilitará el acceso al museo, actualmente limitado. Con conexiones de transporte mejoradas, se espera que más visitantes puedan disfrutar de este espacio natural y cultural que abarca once hectáreas de bosque.
Además, Mikel se muestra optimista respecto a las relaciones institucionales, que se han reforzado en esta nueva etapa. La colaboración con otras instituciones culturales y artísticas enriquecerá la oferta del museo, fomentando un diálogo constante con el entorno cultural más amplio.
La proyección internacional del legado de Eduardo Chillida ha cobrado fuerza, especialmente este año con el centenario de su nacimiento. Proyectos en instituciones de renombre a nivel mundial, como exposiciones en San Diego y en varias ciudades europeas, han atraído a un nuevo público y han reactivado el interés por su obra.
Sobre la relación con la galería suiza Hauser & Wirth, Mikel explica que esta asociación es vital para posicionar la obra de Chillida en el mercado del arte global, donde el valor de sus piezas es reconocido y promovido adecuadamente. «Las galerías ayudan a comunicar el valor de las obras de arte», afirma, resaltando la importancia de mantener la relevancia tanto en el ámbito artístico como en el comercial.
El museo ha iniciado un enfoque que permite la interacción con otros artistas, enriqueciendo el diálogo en torno a la obra de Chillida. La próxima exposición, «Cuerpos geométricos», contará con la participación de artistas contemporáneos, creando un espacio de reflexión y contraste que mantenga la modernidad del museo.
Finalmente, Mikel Chillida concluye que siempre habrá más por descubrir en la obra de su abuelo, instando a la curiosidad del público. «Queda tanto Chillida por descubrir como curiosidad tenga la gente», asegura, dejando claro que la exploración del arte es un viaje sin fin, donde cada visita puede ofrecer una nueva perspectiva.

































































































