El joven actor y bailarín Aitzol Iraola, originario de Sopela, ha compartido su trayectoria en el mundo del teatro y la danza, destacando cómo estas disciplinas han sido fundamentales en su vida desde una edad temprana. Iraola comenzó a explorar su pasión por el arte escénico a los seis años, dedicándose al teatro durante más de una década. Posteriormente, se formó en bachillerato artístico y luego en arte dramático en Dantzertin, mientras que la danza contemporánea se convirtió en su principal enfoque a los quince años.
A lo largo de su carrera, ha trabajado en diversas compañías, destacando su participación en Dantzaz y en el ámbito del teatro de calle, donde ha encontrado un espacio privilegiado para su expresión artística. Actualmente, está llevando a cabo su propio proyecto titulado Zirriborro, que comenzó con su primer trabajo oficial llamado «Hustu». Este proyecto busca investigar la intersección entre la danza y el teatro, creando un espacio en el que la física del movimiento se traduce en una experiencia escénica única.
En su proceso creativo, Iraola enfatiza la importancia de trabajar desde las necesidades del cuerpo, lo que le permite explorar la improvisación y la conexión con sus impulsos internos. Considera que el teatro actual demanda una verdad escénica, donde el artista no oculte su propia autenticidad tras máscaras o personajes. «El teatro pide cada vez más que seamos fieles a lo que el cuerpo expresa», afirma, subrayando su experiencia en el teatro de calle, donde la inmediatez es un elemento crucial.
Tras su última actuación con la compañía Dantzaz, Iraola ha continuado colaborando con el grupo Ados Teatroa, aunque ha finalizado su etapa con ellos. Asimismo, mantiene vínculos con Hortzmuga Teatroa, realizando colaboraciones anuales, y en la actualidad está involucrado en una producción en Bilbo junto a la compañía Marie de Jongh, planeando un regreso al teatro de calle en mayo.
Su próximo trabajo, «Desir», representará una evolución de su proyecto anterior, ofreciendo una producción más formal. Este trabajo ha sido seleccionado por la plataforma de artes callejeras Karrikan, lo que le permitirá realizar residencias artísticas y cerrar alrededor de diez actuaciones en los próximos meses. «Es un proceso colaborativo, y tendré a muchas personas a mi alrededor», asegura, destacando la importancia del trabajo en equipo en su vida artística. La presentación está programada para mayo de 2027 en la Umore Azoka de Leioa.
Iraola reconoce que, aunque su camino está lleno de retos, se siente agradecido por las oportunidades que ha tenido. Tiene claro que el trabajo y la dedicación son fundamentales: «No caen del cielo, he tenido que esforzarme para llegar hasta aquí», menciona. Con una clara visión hacia adelante, sus planes incluyen una residencia oficial en Xixón, donde comenzará a dar forma a nuevas ideas que ha estado cultivando. «Estoy emocionado por las posibilidades que vienen», concluye, reflejando su entusiasmo por el futuro que le espera en el mundo del arte.
































































































