El artista navarro Juantxo Skalari regresa con su nuevo álbum titulado «El tiempo perdido-Radical Park E2», donde explora un sonido ska aún más variado, incorporando elementos de otros géneros de la música negra. Con una trayectoria que se remonta a los años 90 con la banda Skalariak, Skalari continúa siendo una figura destacada en la escena musical del ska en España. Su reciente trabajo, lanzado el pasado 20 de febrero, marca una nueva etapa en su carrera, caracterizada por una búsqueda constante de innovación.
En una reciente publicación en Instagram, el músico expresó su descontento hacia varias figuras políticas contemporáneas con un contundente mensaje de «Fuck Trump», y amplió su crítica hacia otros líderes como Milei y Netanyahu, así como a la Unión Europea por su falta de compromiso. En sus declaraciones, Skalari lamenta que actualmente se valore la ignorancia, lo que dificulta discernir entre el bien y el mal. A pesar de su preocupación, se muestra optimista, confiando en que la gente buscará la verdad y se liberará de las cadenas impuestas por las redes sociales.
En su nueva canción «Ni esclavo ni rey», Skalari reflexiona sobre la necesidad de desconectar en un mundo que avanza a gran velocidad. En conversación, comenta que esta filosofía le ha permitido mantenerse en la industria musical durante más de tres décadas. Reconoce que la rapidez de la vida moderna a menudo nos impide pensar con profundidad, y comparte que a veces se distrae durante las conversaciones, lo que añade un tono personal a su mensaje.
Respecto a su último álbum, Skalari explica que se trata de una evolución natural en su carrera, buscando continuamente sorprender a sus oyentes. Menciona que en trabajos anteriores, como en «Roots Market», ya había incorporado sonidos electrónicos, y en esta ocasión se ha ampliado el espectro hacia otros estilos de música negra. Destaca que su objetivo es crear un álbum rico en detalles sonoros que invite a ser escuchado repetidamente, donde cada escucha revela algo nuevo, partiendo siempre del ska.
La música jamaicana, según Skalari, es una fuente inagotable de posibilidades que ha influido en innumerables géneros musicales. El ska, que surgió a finales de los años 50, ha evolucionado hacia el rock steady, el reggae y otros estilos, incluso conectando con el rap y la música electrónica. En sus palabras, «sin la evolución del ska, hoy no estaríamos hablando de reggaeton», lo que refleja su profundo conocimiento y respeto por las raíces de la música que ama.
La decisión de colaborar con un productor como Emili Bosch, conocido por su trabajo con artistas como Rigoberta Bandini, representa una apuesta por la renovación, manteniendo al mismo tiempo la esencia del sonido Skalari. Skalari reconoce que el panorama musical actual está dominado por géneros comerciales como el reggaeton y el trap, pero él se siente firme en su lugar dentro de la música ska, buscando no solo expandir su alcance, sino también enriquecer su propuesta musical.
La influencia de bandas británicas como The Specials y Madness ha sido crucial en su desarrollo artístico. Estas agrupaciones, que emergieron en el Reino Unido durante los años difíciles de la política de Margaret Thatcher, han dejado una huella en las letras y el estilo musical de Skalari. Sin embargo, él enfatiza su deseo de ir más allá de lo que estas bandas ofrecían, buscando un mensaje más profundo.
En cuanto al uso de teléfonos móviles durante los conciertos, Skalari no siente que esto interfiera con la experiencia en sus actuaciones, que suelen ser muy dinámicas. Sin embargo, recuerda con nostalgia la época anterior a internet, cuando podía intercambiar música y fanzines de manera más personal con aficionados de todo el mundo. Esta conexión humana es algo que valora profundamente.
Sobre el potencial del ska en Euskal Herria, Skalari señala que este género ha sido muchas veces visto a través del prisma del rock radical vasco. Sin embargo, él y su banda querían explorar las raíces de la música jamaicana sin quedarse atrapados en un solo estilo. La mezcla de ska, punk y reggae que floreció en los años 80 en la región fue un reflejo de las luchas sociales y políticas de la época.
Finalmente, cuando se le pregunta si la edad es un obstáculo para seguir creando música, Skalari responde con entusiasmo, recordando un concierto que lo marcó profundamente, el de The Skatalites en los años 90. Para él, la calidad de la música no está determinada por la edad, y siempre busca que su último trabajo sea el más significativo de su carrera. Con su nuevo proyecto, demuestra que el ska sigue vivo y evolucionando, y que él está decidido a ser parte de esa transformación.































































































