El mundo del balonmano en Gipuzkoa se encuentra de luto tras el fallecimiento de Joxe Mari Legorburu, conocido cariñosamente como Lexo, quien dejó una huella imborrable en la comunidad deportiva. A los 75 años, Legorburu perdió su lucha contra el cáncer, un hecho que ha conmovido a todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo y trabajar a su lado. La noticia fue confirmada por el club Donibane Eskubaloia, al que dedicó más de 25 años de su vida tanto como jugador como presidente.
El club, junto a Kike Figueroa, destacó en un comunicado que Lexo representó «una figura indispensable que personifica los valores de nuestro club». En sus redes sociales, la entidad recordó que él fue «todo para nuestra familia», desde sus inicios como jugador hasta su compromiso en la directiva, donde mostró una entrega inigualable por el balonmano.
La trayectoria de Legorburu está marcada por momentos clave, como la fase de ascenso a la División de Honor, donde compitió junto a grandes nombres del deporte. «Su entrega desinteresada y su pasión por el balonmano dejan un vacío imposible de llenar», expresaron desde el club, recordando las alegrías que brindó al equipo y a la localidad de Pasai Donibane.
Desde sus inicios en el club, Lexo fue un ferviente defensor de la causa del balonmano en su pueblo. En una entrevista, recordó que, tras la desaparición del equipo senior, él y Figueroa decidieron tomar las riendas del equipo juvenil, «el único que había», con el objetivo de mantener vivo el espíritu del balonmano. El esfuerzo de ambos llevó al equipo a coronarse campeón de Gipuzkoa en sus primeros años.
La figura de Legorburu no solo se limitó a los terrenos de juego. Su labor como dirigente y colaborador fue crucial para el desarrollo del club. En la temporada 2018/2019, el equipo le rindió homenaje a él y a Figueroa, reconociendo su dedicación y el legado que dejaron tras más de dos décadas al frente de la entidad. La creación de la SCRD Donibane en 1992 marcó el inicio de una nueva era en el balonmano en la localidad, y Lexo fue uno de los pilares fundamentales en esa evolución.
Las memorias de sus días como jugador permanecen vivas entre los aficionados, quienes recuerdan las emocionantes competiciones en la cancha descubierta de la plaza de Santiago. Allí, Lexo y su equipo disputaron numerosos encuentros, incluyendo eliminatorias de la Copa del Rey contra clubes como Calpisa y Granollers, así como una destacada fase de ascenso en la temporada 1980/1981.
El club ha enviado sus más sinceras condolencias, expresando su cariño a la familia y seres queridos de Lexo en estos momentos difíciles. «Tu escudo y tu memoria siempre estarán con nosotros», afirmaron, subrayando el impacto duradero que ha tenido en la comunidad.
La contribución de Legorburu al balonmano no solo es recordada por su desempeño, sino también por su compromiso inquebrantable en la promoción del deporte en Gipuzkoa. Su legado perdurará en la memoria colectiva de quienes compartieron con él la pasión por el balonmano y la vida.

































































































