El Gobierno Vasco ha tomado la iniciativa de revitalizar la antigua central nuclear de Lemoiz, ofreciendo las condiciones necesarias para que la empresa Sea Eight, conocida proveedora de Mercadona, se instale en la zona y comience la producción de lenguados. Según informes del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, se prevé una inversión total de 170 millones de euros en un proyecto que busca no solo modernizar las infraestructuras, sino también impulsar el sector agroalimentario en Euskadi.
De esa inversión, se destinarán 60 millones de euros para la obra civil, una tarea que asumirá completamente el Ejecutivo autonómico, dada su titularidad sobre los terrenos y las estructuras existentes, que actualmente presentan un estado de abandono. Esta acción es parte de un esfuerzo más amplio para facilitar la implantación de la empresa, que ha mostrado interés en el proyecto tras varios intentos previos que no prosperaron.
La firma Aquacría Basordas, que lidera este ambicioso plan, está respaldada por Sea Eight, una compañía que ya opera en el sector con plantas en Portugal y España. El CEO de la firma, Jaime León, ha subrayado que están trabajando en la implementación de procesos innovadores, incluyendo el uso de inteligencia artificial para optimizar la producción. Se espera que esta iniciativa genere sinergias con el tejido productivo del País Vasco, contribuyendo a un proyecto que León califica como «increíblemente espectacular».
El plan no solo involucra capital privado; también se prevé la colaboración de universidades, centros de investigación y empresas del ámbito biotecnológico. La participación de estos organismos es crucial, ya que el sector agroalimentario se presenta como uno de los más prometedores a nivel global, especialmente en un contexto de creciente población y desafíos en la producción sostenible de alimentos.
En cuanto a la utilización de los suelos y edificaciones de propiedad pública, se ha hablado de establecer un régimen de alquiler, aunque aún no se han especificado las condiciones económicas. Este aspecto es clave, dado que la ubicación de Lemoiz, si bien estratégica, presenta ciertos desafíos logísticos. La central nuclear se encuentra en una zona de difícil acceso por carretera, lo que podría complicar la operativa del proyecto y su conexión con los principales núcleos de transporte, especialmente si se considera una vocación internacional.
El Gobierno Vasco ha indicado que el proyecto se enmarca dentro de una estrategia de desarrollo integral. Esto incluye la generación de conocimiento y la innovación a través de colaboraciones con centros tecnológicos, así como la formación profesional. Además, se espera la creación de empleo cualificado, tanto en la fase de construcción como en la operación de la futura planta productiva, lo que podría tener un impacto positivo en el tejido económico y social de la región.
Con casi una década de intentos fallidos para dar un nuevo rumbo a Lemoiz, la implicación pública se ha vuelto esencial para atraer la inversión privada. Este enfoque colaborativo no solo busca hacer viable el proyecto, sino también consolidar a Euskadi como un referente en la producción sostenible de alimentos. El desarrollo de un ecosistema robusto en torno a la biotecnología y la transformación de alimentos se presenta como una oportunidad clave para el futuro de la economía regional.
Así, la revitalización de la antigua central nuclear se convierte en un ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones públicas y empresas privadas puede dar lugar a proyectos innovadores, fortaleciendo la economía local y contribuyendo a un modelo más sostenible en el sector agroalimentario.
































































































