La celebración de la Copa del Rey por parte de los jugadores de la Real Sociedad ha desatado una oleada de alegría en Donostia. Tras la victoria del equipo ante el Atlético de Madrid el sábado, la emoción ha alcanzado su punto álgido este lunes con un recibimiento en los jardines de Alderdi Eder.
Este emblemático lugar, donde hace más de cuarenta años el histórico equipo fue homenajeado tras ganar dos ligas, ha vuelto a ser escenario de una conexión especial entre los jugadores y la afición txuri urdin. Miles de aficionados se agolpaban en el jardín, situado entre la bahía de La Concha y el Ayuntamiento, para celebrar este logro.
El momento culminante de esta celebración tuvo lugar pasadas las siete y media de la tarde, cuando el capitán del equipo, Mikel Oyarzabal, apareció en el balcón del Ayuntamiento sosteniendo la Copa del Rey. La multitud estalló en vítores y aplausos, agradeciendo el esfuerzo del equipo y la consecución del trofeo.
Durante su discurso, Oyarzabal mostró su gratitud hacia los seguidores. Mientras la afición clamaba por un posible balón de oro para él, recordó que la celebración también honraba la copa ganada hace cinco años, que no se pudo conmemorar en la calle debido a las restricciones del covid-19.
El entrenador, Pellegrino Matarazzo, también tomó la palabra, sorprendiendo a los presentes al dirigirse a ellos en euskera. En su discurso, destacó la importancia de la unión entre el equipo y la afición, enfatizando que este triunfo es solo el inicio de un camino conjunto.
El portero Unai Marrero, héroe de la final por sus paradas en la tanda de penaltis, agradeció el apoyo recibido. La afición, aclamando su nombre, mostró su aprecio por el trabajo del equipo.
El delantero islandés Orri Óskarsson también participó en la celebración, animando a los seguidores con un canto popular, mientras el jugador Pablo Marín, autor del penalti decisivo, elevó la energía con un nuevo cántico.
El defensa Aritz Elustondo cerró las intervenciones desde el balcón, y posteriormente, toda la plantilla se unió en el estrado instalado en la terraza del Ayuntamiento. Allí, cantaron el icónico «We are the champions» y el popular «Freed from Desire», junto con un multitudinario «Dale Cavese» que resonó por toda la plaza.
El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, compartió con los periodistas que los últimos días han estado llenos de emociones. Expresó que ganar la copa ante un rival formidable fue muy conmovedor y que espera prolongar esta racha de éxitos.
La fiesta había comenzado un par de horas antes, a las cinco de la tarde, con una actuación musical de la cantante Süne en la terraza del Ayuntamiento, decorado en los colores del equipo. La gente se congregaba en los jardines, esperando la llegada del autobús con los jugadores desde el estadio de Anoeta.
Cánticos y gritos de alegría acompañaron el recorrido del autobús descapotable pintado con los colores blanquiazules, mientras los jugadores mostraban la Copa del Rey a los seguidores, quienes habían llegado en masa para celebrar la victoria en Sevilla contra el Atlético de Madrid.
Al llegar al Ayuntamiento, los jugadores fueron recibidos con el himno del equipo y un aurresku de honor. Posteriormente, participaron en una recepción oficial donde fueron agasajados por las autoridades locales, incluidos todos los alcaldes de Gipuzkoa.
Entre los asistentes se encontraban el lehendakari, Imanol Pradales; la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria; la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza; y el alcalde de Donostia, Jon Insausti, quienes compartieron momentos de alegría con los campeones.
Después de ofrecer simbólicamente la copa a la afición, la celebración se intensificó en una tarde primaveral. Matarazzo finalizó su intervención anunciando su deseo de ‘batir un récord mundial’ al elevar la Copa del Rey a lo alto.
El canto conjunto de «Txoria txori» de Mikel Laboa puso un cierre emotivo a unos festejos que la afición txuri urdin había esperado, especialmente tras la imposibilidad de celebrar el título de la temporada 2019-20, que se disputó en 2021 sin público en La Cartuja debido a las restricciones pandémicas.
































































































