El escenario político de Euskadi se presenta estable dos años después de las elecciones autonómicas, lo cual contrasta notablemente con situaciones pasadas. En el ecuador de la primera legislatura de Imanol Pradales como lendakari, el PNV parece ganar terreno en su lucha contra EH Bildu. Según la última edición del Sociómetro, elaborado por el Gobierno Vasco, existe una ligera ventaja para los peneuvistas, aunque el margen sigue siendo ajustado.
El sondeo indica que el PNV recuperaría un escaño en el Parlamento Vasco, alcanzando los 28 diputados. En contraste, EH Bildu se mantendría con 27 representantes, mientras que el PSE conservaría sus 12 parlamentarios. A pesar de que encuestas anteriores predecían una posible pérdida de un escaño para los socialistas, este pronóstico no se ha cumplido. Por su parte, el PP seguiría con 7 diputados, y Vox mantendría su representación actual. Sin embargo, Sumar podría quedar fuera del Parlamento, perdiendo su único escaño y dejando a la izquierda del PSOE sin representación.
Las encuestas, realizadas entre 3.030 ciudadanos entre el 23 y el 26 de marzo, sugieren que el PNV y el PSE podrían reanudar la coalición de gobierno vigente desde 2016. En este contexto, el apoyo a la independencia de Euskadi ha subido un punto, alcanzando el 24%, aunque la mayoría de la población sigue siendo contraria a la secesión, con un 37% de opositores. Un 32% de los vascos asegura que su postura sobre la ruptura con España podría depender de las circunstancias, manteniéndose estable desde diciembre.
En términos identitarios, el 43% de la población se identifica como únicamente vascos o más vascos que españoles, mientras que el 39% se considera tan vasco como español y el 10% se define como más español que vasco o solo español. Además, el 54% de los vascos se posicionan en el centro del espectro político, un 29% se identifica con la izquierda y un 9% con la derecha. En la escala de izquierda a derecha, la media se sitúa en 4,3, indicando una inclinación hacia la izquierda en la sociedad vasca.
Respecto a la valoración de sus líderes políticos, los vascos otorgan la mayor puntuación al lendakari Pradales, con un 5,7 sobre 10. Le sigue en popularidad el líder de EH Bildu, Pello Otxandiano, con un 5,4, siendo ambos los únicos que logran aprobación entre sus bases. Otros líderes como el socialista Eneko Andueza reciben un 4,5, mientras que Jon Hernández de Sumar tiene un 4,3, y Amaia Martínez de Vox se queda en 3,2. El líder del PP, Javier de Andrés, es el peor valorado, con un 2,9.
La satisfacción con el funcionamiento de la democracia en Euskadi es notable, con un 62% de los ciudadanos manifestando estar muy o bastante satisfechos. Sin embargo, al referirse al Estado español, solo un 35% se muestra conforme. A pesar de esto, ambas valoraciones han mejorado desde el año 2023, reflejando un cambio positivo en la percepción general de la política tanto a nivel autonómico como estatal.
El panorama político actual, marcado por la competitividad entre partidos y el balance de poder, sugiere que las próximas elecciones autonómicas serán un punto crucial para definir el futuro de Euskadi. El PNV y PSE tienen la oportunidad de fortalecer su alianza, mientras que otras formaciones como Sumar deberán reconsiderar su estrategia si quieren mantener relevancia en el Parlamento Vasco.
































































































