Noelia Branderiz, originaria de Bilbao, ha experimentado un notable cambio en su vida personal tras casarse con un ferviente aficionado de la Real Sociedad y trasladarse a Zumárraga. Aunque su corazón siempre ha latido por el Athletic Club, el amor y la maternidad han llevado a esta bilbaina a apoyar al equipo donostiarra, especialmente ahora que su marido y su hija son socios del club. De hecho, se ha comprometido a animar a la Real Sociedad en la próxima final de la Copa del Rey en Sevilla.
Branderiz, quien se describe como «muy bilbaina», comparte que esta característica implica ser algo presumida, abierta y hospitalaria, una distinción que parece marcar la diferencia con sus nuevos vecinos en Zumárraga. A pesar de su origen, ha encontrado que establecer lazos con la comunidad local ha sido un reto. Sus dos mejores amigas provienen de otros lugares, una de ellas es marroquí y la otra madrileña.
En este momento, Branderiz se siente un tanto «perdida», ya que su familia ha abrazado con fervor la Real Sociedad. Su marido, Joseba, es socio del club desde hace casi 20 años, y su hija Ane ha crecido rodeada de la cultura realista. «No he podido ni siquiera intentar que Ane sea del Athletic. Desde pequeña ha mamado la Real», explica Branderiz. Esto la ha llevado a involucrarse aún más, incluso quedándose a cargo de la tienda familiar durante los partidos.
Una situación particular se presentará el 18 de abril, cuando Branderiz asistirá a la final de la Copa del Rey en Sevilla en representación de su marido, quien se encuentra lesionado. «Me apetece vivir la final con Ane. Ella está feliz», confiesa. Juntas, irán acompañadas de amigos cercanos, incluyendo a Ilham, viuda de un conocido responsable de cantera de la Real Sociedad, y sus hijos, quienes también son seguidores del equipo.
La emoción que siente Branderiz por la Real Sociedad ha crecido, sobre todo por la felicidad que su hija muestra al seguir al equipo. «He visto a mi hija llorar, reír, gritar… con la Real. ¿Cómo no voy a querer que gane?», se pregunta, enfatizando la conexión emocional que ha desarrollado con el club. En las semifinales, incluso deseó que la Real Sociedad derrotara al Athletic para que su familia pudiera disfrutar de la final, lo que la llevó a vestir la camiseta del equipo en Anoeta, un gesto que generó reacciones en su círculo de amigos en Bilbao.
Misión de difundir la pasión realista
Branderiz y su familia no solo han logrado que una bilbaina apoye a la Real Sociedad, sino que han extendido su misión evangelizadora más allá de Gipuzkoa. En su camino hacia la final, planean hacer una parada en Zamora, donde su madre tiene raíces, y donde su hija Ane ha encontrado un novio zamorano que también se ha convertido en seguidor de la Real Sociedad. «El novio de Ane ya se ha hecho de la Real y sus padres también», añade Branderiz, evidenciando cómo su influencia se extiende.
A medida que se preparan para el viaje, Branderiz advierte a los viajeros de las áreas de servicio de la autovía Ruta de la Plata: si ven a una joven de Zumárraga luciendo la camiseta de la Real Sociedad, pueden estar seguros de que han caído bajo el encanto de la pasión realista. En su trayecto, la familia probablemente se detendrá no solo para reabastecerse, sino también para compartir la alegría de ser hinchas del equipo txuri-urdin.
Así, la historia de Noelia Branderiz nos recuerda cómo el amor y la familia pueden transformar incluso las lealtades más arraigadas, y cómo el fútbol puede crear lazos que trascienden fronteras, fortaleciendo la comunidad y la conexión emocional entre sus miembros.




























































































