El Banco Central de Bolivia (BCB) ha comunicado que las reservas internacionales netas (RIN) del país experimentaron una disminución del 4,6 % en el primer trimestre de 2026, comparado con el cierre de 2025. Así, las reservas pasaron de 3.713,3 millones de dólares a 3.542,9 millones. Este descenso fue atribuido principalmente a la reducción de divisas en el periodo, que se debió al cumplimiento de la deuda externa del país.
En su Informe Trimestral de Administración de las Reservas Internacionales, el BCB indicó que “al 31 de marzo de 2026, las RIN” ascendieron a 3.542,9 millones de dólares, lo que representa una reducción de 170,4 millones en comparación con los 31 de diciembre de 2025. Este resultado refleja una variación porcentual negativa de 4,6 %.
El ente emisor también destacó que el cumplimiento de obligaciones externas ha contribuido a mejorar la calificación de riesgo crediticio del país en marzo de este año. Además, las reservas de oro alcanzaron un total de 22,9 toneladas hasta la misma fecha, con un valor de 3.432,2 millones de dólares. Esta cifra muestra un significativo incremento respecto a los 3.102,4 millones de dólares registrados en diciembre pasado, evidenciando la apreciación del precio internacional del oro y las adquisiciones realizadas en el primer trimestre de 2026.
Del total de las reservas de oro, 20 toneladas están “depositadas e invertidas en el exterior” y 2,9 toneladas son retenidas en las bóvedas del banco central. En cuanto a la administración de las RIN, el BCB ha mantenido un enfoque cuidadoso para asegurar la preservación de capital, seguridad, liquidez y rentabilidad, orientando la liquidez a garantizar el cumplimiento oportuno de las obligaciones externas.
El informe también advirtió que el segundo trimestre de 2026 estará “condicionado por la evolución del conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre los precios de la energía, la inflación y las condiciones financieras globales”. Se anticipa que tanto los mercados financieros como las materias primas experimentarán “episodios de volatilidad”, mientras que el dólar estadounidense probablemente se mantenga fuerte.
Bolivia vive desde hace años una crisis económica que comenzó a notarse a inicios de 2023, caracterizada por una falta de liquidez de dólares. En ese contexto, las RIN cayeron a 3.148 millones de dólares, lejos del récord histórico de 15.122 millones alcanzado en 2014. En febrero, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que, al tercer trimestre de 2025, el producto interior bruto (PIB) del país evidenció un decrecimiento acumulado del 1,63 %.
Por su parte, el Banco Mundial ha pronosticado que la economía boliviana se contraerá un 3,2 % en el presente año, mientras que el Fondo Monetario Internacional estima que el descenso será del 3,3 %. A pesar de la persistente falta de dólares en el país, se han implementado algunas medidas, como el inicio en enero de la devolución de divisas a personas y pequeñas empresas con ahorros de hasta 1.000 dólares en sus cuentas bancarias. Esta acción se tomó tras dos años de restricciones en los retiros y transacciones de esta moneda.
Recientemente, el Gobierno del presidente Rodrigo Paz también ha solicitado al sistema bancario que habilite el uso de tarjetas de crédito y débito para compras en el exterior, basándose en el valor “referencial” del dólar que el BCB publica diariamente, que este 16 de abril se sitúa en 9,37 bolivianos, en contraste con el precio oficial que se mantiene en 6,96 bolivianos.
La situación económica de Bolivia continuará siendo un tema de atención, dado que las medidas adoptadas hasta el momento no han logrado revertir la tendencia negativa en las reservas internacionales ni en el crecimiento del PIB. Las decisiones del BCB y del Gobierno serán cruciales para enfrentar los desafíos que se avecinan y garantizar la estabilidad económica del país en un contexto global incierto.




























































































