La Fiscalía de Gipuzkoa ha presentado una solicitud de condena de 12 años de cárcel para un vecino de Donostia, acusado de haber mantenido relaciones sexuales con una joven de 18 años que presenta discapacidad psíquica. La familia de la víctima, quien se ha constituido como acusación particular en el juicio que ha comenzado este martes en la Audiencia de Gipuzkoa, demanda una pena aún más severa de 15 años al procesado por el mismo delito.
La vista oral, que se extenderá hasta mañana en la Sección Primera de la Audiencia, comenzó con el testimonio a puerta cerrada de la denunciante, que actualmente tiene 20 años. Durante más de una hora, la mujer relató los supuestos hechos que dieron origen a este caso. El acusado, según lo previsto, comparecerá ante el tribunal este jueves, aunque su declaración podría adelantarse a mañana, dependiendo del desarrollo de la jornada.
Los hechos se conocieron cuando los padres de la joven denunciaron el 19 de abril de 2024 ante la Policía Municipal de San Sebastián la relación que su hija, con un 44,5% de discapacidad psíquica, mantenía con el acusado, quien estaba casado. Los progenitores se enteraron de la situación tras descubrir mensajes en el teléfono móvil de su hija. La madre ha declarado que, al preguntarle, la joven les contó que el hombre la había recogido en varias ocasiones del centro de educación especial al que asistía. En una ocasión, según la madre, “la forzó” a ir en coche hasta el monte Igeldo, donde, según su relato, tuvieron sexo sin su consentimiento. “Mi hija no sabe decir no, no dice eso no me gusta; agacha la cabeza y acaba accediendo”, ha añadido la madre, quien también destacó que su hija confesó haber mantenido relaciones sexuales con el hombre en varias ocasiones.
Además, en la primera jornada del juicio compareció una especialista del grupo de trabajo psicosocial vinculado a la Diputación de Gipuzkoa, quien trató a la supuesta víctima cuando era menor y enfrentaba dificultades para relacionarse. Esta profesional describió a la joven como alguien para quien “cualquier actividad cotidiana sencilla no era sencilla”. Según su testimonio, dada la situación de la chica, no podría negarse a mantener relaciones sexuales: “No, pienso que no” podría negar su consentimiento, aseguró.
Este caso ha generado una notable atención en la comunidad, dada la gravedad de las acusaciones y las circunstancias que rodean la situación de la víctima. La Audiencia de Gipuzkoa se enfrenta a la responsabilidad de evaluar no solo el testimonio de la denunciante, sino también la veracidad de la defensa del acusado. Se espera que este proceso judicial arroje luz sobre la complejidad de las relaciones en contextos de vulnerabilidad y el papel de la justicia en la protección de las personas con discapacidad.
El juicio, que ha comenzado con un fuerte impacto emocional para todos los implicados, resalta la importancia de la sensibilización y la protección de los derechos de las personas con discapacidad. En Gipuzkoa, así como en el resto de España, se continúa avanzando en la lucha contra la violencia de género y el abuso sexual, pero casos como este ponen de manifiesto que aún queda un largo camino por recorrer.





























































































