La situación en Lakua ha generado serias inquietudes en el Gobierno Vasco. El encuentro celebrado el pasado lunes en Madrid entre la consejera María Ubarretxena y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Sáiz, ha intensificado las preocupaciones sobre los traspasos pendientes del Estatuto de Gernika. Ubarretxena ha expresado sus dudas sobre la posibilidad de que se realice la reunión de la Comisión Mixta de Transferencias programada para el 29 de diciembre, donde se esperaba avanzar en cinco traspasos clave, incluyendo Salvamento Marítimo y las Prestaciones no contributivas de la Seguridad Social.
Desde el departamento de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, se ha manifestado que la situación actual es incierta, lo que pone en riesgo acuerdos que anteriormente se consideraban cerrados. La consejera había advertido antes del encuentro que Euskadi «ni va a aceptar mercancía averiada, ni va a aceptar gato por liebre». La confianza de la consejera Ubarretxena en que el diálogo en Madrid serviría para facilitar la negociación ha disminuido, especialmente tras constatar una «marcha atrás» por parte del Gobierno central respecto a las valoraciones económicas y del personal asociados a las transferencias.
El contexto es crítico, ya que se acerca el final del año y el acuerdo de investidura entre el PSOE y el PNV estipula la finalización de estos traspasos antes de que termine el año. A pesar de los esfuerzos realizados, la falta de avances en las negociaciones ha dejado a la consejera con una «gran preocupación», observando que en lugar de acercamientos se están produciendo retrocesos. «Estamos yendo para atrás», ha señalado, lo que indica que la situación es más complicada de lo previsto.
Las tensiones entre el Gobierno Vasco y el Ejecutivo español se han intensificado, y el lehendakari Imanol Pradales ya había manifestado su descontento con la situación, advirtiendo a Sánchez que podría perder la confianza del PNV si no se resuelven las «resistencias políticas y administrativas». Este contexto también ha generado inquietudes sobre la viabilidad de los Presupuestos Generales del Estado, especialmente si el pacto de investidura no se cumple antes del 31 de diciembre.
Además, el panorama electoral se complica para el PSOE en vista de los recientes acontecimientos en otras comunidades. Los escándalos de corrupción están impactando negativamente en su imagen y, en este sentido, el PP se perfila como un posible competidor en la búsqueda de la Moncloa, aunque la necesidad de alcanzar un acuerdo con Vox podría complicar la situación. Si el PNV decide tomar cartas en el asunto, el Gobierno central podría enfrentar una mayor presión, dado que los jeltzales han dejado claro que no apoyarán un Gobierno apoyado por partidos radicales.
A medida que se acerca la fecha límite para cerrar los traspasos, el Gobierno Vasco sigue comprometido en su objetivo de avanzar sin aceptar condiciones que no se alineen con sus expectativas. Ubarretxena ha sido clara en este aspecto, reiterando que no se aceptarán traspasos «a medias ni desvirtuados». Con solo nueve días restantes para cumplir con el acuerdo, el tiempo se agota y la incertidumbre sigue marcando el panorama político entre ambas administraciones.
En resumen, la dinámica entre el PNV y el Gobierno de Sánchez se encuentra en un punto crítico. Las próximas semanas serán decisivas no solo para la culminación de los traspasos pendientes, sino también para la estabilidad del Gobierno central en un contexto donde las presiones políticas y administrativas parecen multiplicarse.






























































































