El Ayuntamiento de Donostia reafirma su compromiso con la cooperación internacional al buscar alcanzar la «meta histórica» de destinar el 0,7% del presupuesto municipal a esta área. Aunque todavía no se ha logrado este objetivo, el consistorio avanza en esta dirección, asegurando que sus decisiones en ámbitos como comercio, medio ambiente e igualdad no contradigan los principios de justicia global que sustentan la cooperación.
Hoy, el concejal de Diversidad, Inclusión y Medio Ambiente, Iñigo García, ha anunciado la aprobación del V Plan Director de Cooperación, Solidaridad y Educación para la Transformación Social 2026-2029. Este plan establece las pautas a seguir en el ámbito de la cooperación durante los próximos cuatro años, destacando su importancia en un contexto global marcado por desigualdades crecientes y crisis humanitarias.
García ha enfatizado que «la cooperación internacional no es una política lejana ni simbólica; es una forma concreta de asumir nuestra responsabilidad ante un mundo profundamente desigual». En un entorno caracterizado por conflictos y violaciones de derechos humanos, el edil considera que fortalecer la cooperación es una obligación ética y política.
Un contexto global preocupante
La aprobación de este plan se produce en un contexto internacional que se caracteriza por el aumento de las desigualdades, la crisis climática y el retroceso de la democracia. En la actualidad, hay 1.100 millones de personas que viven en condiciones de pobreza multidimensional, y se estima que 640 millones de mujeres han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas.
El documento validado por el Ayuntamiento también pone de relieve el «auge de los discursos autoritarios, machistas y xenófobos», y se articula en torno a cuatro principios fundamentales: el desarrollo humano sostenible, la solidaridad y corresponsabilidad global y local, la coherencia de políticas públicas, y la calidad y transparencia.
Para asegurar la correcta implementación del plan, se han diseñado herramientas operativas que permitirán medir su impacto real. Entre estas herramientas se encuentran convocatorias públicas de subvenciones y mecanismos para facilitar la cooperación municipal directa, en colaboración con actores locales de otros países. Además, el plan incluye un sistema de planes operativos anuales (POA), que permitirá traducir los objetivos estratégicos en acciones concretas.
Este enfoque refuerza el eje de la Educación para la Transformación Social, que también está diseñado para impactar en la propia ciudad. El Ayuntamiento de Donostia, al centrarse en estos principios, no solo busca cumplir con una obligación ética, sino también contribuir a la creación de un mundo más justo y equitativo.
Así, con la aprobación de este plan, Donostia se posiciona como un referente en el ámbito de la cooperación internacional, manteniendo su compromiso en un momento crítico para la humanidad. La consecución de estos objetivos no solo beneficiará a los ciudadanos de la ciudad, sino que también servirá como ejemplo para otras instituciones que desean participar en la lucha contra las desigualdades globales.

























































































