El encuentro disputado en Anoeta dejó un sabor amargo para la Real Sociedad, que se vio sorprendida por un Getafe que, a pesar de su estilo defensivo, logró llevarse la victoria. El partido, que se llevó a cabo en un ambiente festivo tras el reciente triunfo del equipo local, se tornó en una lucha en la que el equipo visitante demostró ser un rival incómodo. Desde el inicio, el Getafe se presentó como un adversario que juega en los límites del reglamento, aprovechando cada oportunidad para frenar el ataque de la Real.
A pesar de contar con un plantel fuerte, la estrategia del técnico Bordalás se basó en una defensa férrea y una agresividad constante. En el primer tiempo, la Real tuvo problemas para adaptarse al juego del Getafe, lo que resultó en que un cabezazo de Brais fuera claramente detenido con la mano por Abqar, lo que llevó a un penalti que fue finalmente concedido después de consultar el VAR. Sin embargo, Brais, quien ya había fallado varios penaltis recientemente, volvió a errar al enviar su lanzamiento al palo, lo que marcó el rumbo del partido.
En el minuto 41, la Real tuvo otra oportunidad clara, pero el disparo de Brais fue atrapado sin dificultad por el portero Soria. La sensación de que el Getafe podría salir victorioso se intensificó tras esta jugada, especialmente después de que el equipo local no lograra realizar un solo remate a puerta en la primera parte. Con un 0-1 en contra, la Real se enfrentaba a la difícil tarea de revertir la situación en la segunda mitad.
La segunda parte comenzó con la entrada de Aramburu, quien buscaba aportar energía y agresividad al ataque de la Real. Desde el principio, los locales se lanzaron al ataque en un intento de igualar el marcador, mientras que el Getafe continuaba con su juego disruptivo. A pesar de varios intentos por parte de la Real, como en un córner ejecutado por Soler que Aramburu cabeceó desviado, la falta de precisión en las finalizaciones fue evidente.
Con el tiempo en contra y la presión del público aumentando, el partido se complicó aún más para la Real. La frustración se hizo palpable, y aunque intentaron varias jugarretas, el equipo se mostró incapaz de concretar frente a un Getafe que, fiel a su estilo, logró mantener la ventaja sin disparar a puerta. La jornada, que debería haber sido una celebración, terminó en desilusión.
El resultado final dejó a los aficionados preguntándose qué sucederá en las próximas jornadas, ya que la Real tendrá que superar este tropiezo y centrarse en las próximas competiciones. Este resultado no solo afecta la moral del equipo, sino que también plantea interrogantes sobre su capacidad para mantener un nivel competitivo. La victoria del Getafe, con un juego tan defensivo y poco ofensivo, resalta la necesidad de que la Real ajuste su estrategia si quiere seguir compitiendo al más alto nivel.
La frustración por el rendimiento del equipo no solo se siente en el campo, sino también en las gradas, donde los seguidores esperaban un espectáculo acorde a los éxitos recientes. Ahora, con el cierre de la temporada a la vista, los jugadores y la dirección técnica deberán trabajar para recuperar la confianza y evitar un final de campaña sin mucho que recordar. La Diputación Foral de Gipuzkoa y los aficionados esperan ver a su equipo, campeón de Copa, demostrando su valía en el terreno de juego en los próximos encuentros.































































































