Este jueves, cientos de estudiantes han detenido la actividad en colegios, institutos, centros de formación profesional y universidades en una jornada de protestas convocada por el sindicato estudiantil GKS Ikasle Antolakunde Sozialista (IAS), anteriormente conocido como Ikasle Abertzaleak. Las manifestaciones han tenido lugar en diversas ciudades como Donostia, Bilbao, Vitoria y Baiona, donde los participantes han mostrado su descontento al grito de «ikasle langileok borrokara», bajo banderas rojas que simbolizan su lucha.
Los miembros del IAS han señalado la importancia de crear un movimiento estudiantil que se oponga al fascismo y al imperialismo. Según han declarado, es fundamental combatir lo que consideran un crecimiento de la cultura reaccionaria entre la juventud, así como prevenir la normalización del fascismo en las universidades. Estas movilizaciones también han hecho eco de las protestas contra la situación en Palestina, subrayando la necesidad de generar una respuesta colectiva ante estas problemáticas.
Entre los motivos de la protesta, el sindicato ha recordado un reciente acontecimiento en Vitoria, donde la Universidad del País Vasco (EHU) decidió cerrar su campus debido a un acto organizado por el partido Vox. Aunque el evento no resultó en incidentes, alrededor de quinientos jóvenes se manifestaron en contra de la presencia de la formación de Santiago Abascal, lo que pone de manifiesto la tensión existente en el entorno universitario.
De cara al futuro, el IAS ha convocado otro paro la próxima semana para conmemorar el 50 aniversario de los sucesos del 3 de marzo en Vitoria. Según sus representantes, este es un recordatorio de que el fascismo sigue siendo una amenaza actual. “El fascismo no es solo cosa del pasado, y por lo que hicieron ayer, debemos enfrentarlo hoy y siempre”, han expresado los organizadores, reafirmando su compromiso con la lucha estudiantil.
Estas movilizaciones no solo reflejan un descontento inmediato, sino que también plantean preguntas sobre el papel de las instituciones educativas en la promoción de valores democráticos y la resistencia ante ideologías extremistas. En un contexto donde el activismo juvenil cobra cada vez más relevancia, la capacidad de los estudiantes para organizarse y hacer oír su voz se convierte en un factor clave para la construcción de un futuro más justo y plural.

































































































