El Festival Internacional de Cine de Donostia ha anunciado que su retrospectiva de este año estará dedicada al cineasta y novelista francés José Giovanni, un referente del género polar en Francia. Este homenaje, parte del proyecto Klasikoak, se llevará a cabo entre el 18 y el 26 de septiembre y estará acompañado de un libro elaborado por el historiador cinematográfico donostiarra Felipe Cabrerizo. Giovanni, conocido por su vida llena de altibajos, fue condenado a muerte en el pasado, aunque su pena fue conmutada por trabajos forzados debido a su conexión con actividades criminales durante la ocupación alemana en Francia.
Nacido en París en 1923, Giovanni dejó una huella profunda tanto en la literatura como en el cine, aportando a ambos campos «algunas de las páginas más brillantes» de la novela policíaca. Su conocimiento del mundo criminal y su experiencia en prisión influyeron notablemente en su obra, reflejando la complejidad de su vida y su entorno. A lo largo de los años, se consolidó como un importante guionista y adaptador, colaborando con directores destacados como Jean-Pierre Melville y Jacques Deray en la fructífera época del cine negro francés de los años 60.
Su trayectoria en el cine comenzó de la mano de Jacques Becker, quien se sintió atraído por su novela «La evasión», que narra su intento de fuga de una prisión. Becker lo contrató inicialmente como asesor técnico, lo que le llevó a coescribir la adaptación cinematográfica de su propia obra, un filme que se mostró en el Zinemaldia hace una década. Durante la década de 1950, Giovanni se convirtió en un autor reconocido en la colección Série Noire de Gallimard, lo que propició que muchas de sus novelas fueran llevadas a la pantalla grande.
Las adaptaciones de sus obras no tardaron en llegar; títulos como «A todo riesgo» y «Hasta el último aliento» se convirtieron en películas emblemáticas del polar francés. A lo largo de su carrera, Giovanni escribió y dirigió un total de quince películas, incluyendo obras destacadas como «Caza sin cuartel» y «Último domicilio conocido». Su estilo, crudo y directo, se notaba en cada uno de sus trabajos, mostrando una visión profunda de la delincuencia y la vida en los márgenes de la sociedad.
En 1967, debutó como director con «La ley del superviviente», una película que explora temas recurrentes en su obra, como la Resistencia Francesa y la traición. A partir de este momento, Giovanni se dedicó principalmente a la dirección, aunque continuó colaborando en proyectos ajenos. Las historias que relató a menudo giraban en torno a personajes complejos, desde asesinos a sueldo hasta policías, reflejando un profundo conocimiento de las dinámicas sociales y criminales.
El legado de José Giovanni se mantuvo presente en la industria cinematográfica hasta su fallecimiento en 2004. En sus últimos trabajos, como «Mi padre», se permitió reflexionar sobre su propia vida, lo que añade una capa de autenticidad a su filmografía. El Zinemaldia destaca su importancia en el panorama del cine negro europeo y su influencia en generaciones posteriores de cineastas. Con esta retrospectiva, el festival no solo rinde homenaje a su obra, sino que también invita a nuevas audiencias a descubrir un cine que sigue siendo relevante y cautivador.




























































































