La Red de Acogida Ciudadana de Donostia ha manifestado su preocupación tras el caso de una mujer argelina y sus cuatro hijos, quienes pasaron la noche del martes al miércoles en la calle. Este trágico suceso ocurrió después de que los servicios sociales de urgencia no proporcionaran ninguna opción de alojamiento a la familia. Desde el Ayuntamiento, se comunicó que la familia no cumplía con los «requisitos» necesarios para acceder a un recurso habitacional, alegando que disponían de «recursos económicos» y que el marido de la mujer trabajaba en Málaga.
Según fuentes municipales, la mujer, que tiene hijos de 3, 8, 10 y 14 años, había intentado alquilar una vivienda en Francia sin éxito. Como resultado, decidió trasladarse a Donostia, motivada por la creencia de que aquí podrían obtener ayuda. Aunque mencionó que su esposo se encuentra en Málaga, optó por no ponerse en contacto con él, a pesar de no presentar «ninguna situación de malos tratos ni de conflicto» con su pareja. La falta de arraigo en la ciudad fue considerada un obstáculo para atender su demanda.
La plataforma ciudadana ha expresado su indignación, señalando que este caso no es aislado, ya que han encontrado situaciones similares donde «familias con niños» se ven forzadas a pasar la noche en la calle. La Red de Acogida ha ofrecido alimentos y mantas a esta familia, quienes, tras experimentar una noche de miedo, decidieron abandonar Donostia. Este tipo de situaciones destaca la necesidad de un mayor apoyo a las familias en situación de vulnerabilidad, especialmente en momentos críticos.
Este lamentable episodio pone de manifiesto las dificultades que enfrentan muchas familias en el contexto actual. La falta de recursos y la complejidad de los criterios establecidos por los servicios sociales dificultan la búsqueda de soluciones efectivas para quienes se encuentran en situaciones de emergencia. La Red de Acogida Ciudadana continúa insistiendo en la importancia de ofrecer recursos temporales que permitan a estas familias encontrar una solución a su situación y evitar que se vean abocadas a pasar la noche en la calle.
El Gobierno Vasco y las autoridades locales deben reflexionar sobre cómo mejorar el sistema de acogida y garantizar que ninguna familia se quede sin apoyo en momentos de necesidad. La responsabilidad de la administración es crear un marco que permita una atención digna y adecuada, especialmente para los más vulnerables. En este contexto, se hace esencial revisar los criterios que determinan el acceso a recursos habitacionales, así como aumentar la sensibilización sobre la situación de las familias migrantes en Gipuzkoa.
A medida que se discuten estas cuestiones, es fundamental que la comunidad se una para buscar soluciones viables. La colaboración entre las distintas organizaciones y la ciudadanía puede ser clave para abordar los problemas de inclusión y apoyo a las familias. En este sentido, el caso de esta madre y sus hijos debería servir como un llamado a la acción para mejorar la red de acogida y asegurar que todos los ciudadanos, sin importar su origen, tengan acceso a las oportunidades que merecen.





























































































