El Ayuntamiento de Donostia ha decidido reiniciar el proceso de creación de una nueva normativa sobre las terrazas, lo que implica que la modificación de la Ordenanza de Terrazas de 2015 ha quedado paralizada. Este cambio se produce después de que se recibieran más de 400 alegaciones de ciudadanos y colectivos, las cuales obstruyeron el avance de la propuesta anterior.
El alcalde, Jon Insausti, junto al concejal de Espacio Público, Juantxo Marrero, han reconocido que, aunque existe la posibilidad de que el nuevo documento se complete para el próximo año, es probable que el proceso se alargue debido a la continuación de las alegaciones. Marrero ha indicado que muchos de los comentarios recibidos eran bien fundamentados, pero varios de ellos se referían a aspectos que no estaban en revisión.
“Se presentaron muchas alegaciones muy bien argumentadas que se rechazaban de plano. Teníamos que valorarlas”, explicó Juantxo Marrero. A pesar de la intención de modificar la ordenanza, el consistorio ha decidido iniciar un nuevo proceso desde cero, considerando necesario dar respuesta a las inquietudes y sugerencias planteadas por los ciudadanos.
El concejal de Espacio Público destacó que las alegaciones recibidas apuntaban a temas que merecían ser discutidos, dado que afectaban a la normativa vigente. “No nos parecía bien que al no afectar a los extremos objeto de la modificación no se atendieran”, añadió. En este sentido, Marrero subrayó que la nueva normativa debería adaptarse a la realidad actual de la ciudad y las necesidades de sus diversos barrios.
Uno de los aspectos que se pretende priorizar es la accesibilidad. Marrero ha señalado que en muchas calles la proliferación de terrazas dificulta el paso de personas con movilidad reducida, así como de aquellas que portan carritos infantiles. “Queremos que se prime la accesibilidad y que tienda al uso de menos elementos fijos en las terrazas”, afirmó.
A pesar de la revisión general, el concejal también mencionó que en algunos barrios podría aumentar el número de terrazas siempre que no supongan un problema para los vecinos. “Actualmente atendemos dos realidades: la de la Parte Vieja y el resto de la ciudad. Habrá que ver si, tal vez, hay que plantear tres o cuatro zonas diferentes”, comentó Marrero.
En cuanto a los horarios de funcionamiento de las terrazas, no se esperan cambios significativos respecto a la normativa anterior, que permite que las terrazas cierren a las 23:00 horas de domingo a jueves y a las 00:00 horas los viernes y sábados, así como en vísperas de festivos. Durante el verano, la normativa es un poco más flexible.
El Ayuntamiento ha encontrado sorprendente la cantidad de alegaciones presentadas, las cuales han sido consideradas seriamente. “Las personas y colectivos que las han presentado se las han trabajado, merecen que se les tome en cuenta”, destacó Marrero, quien se reunió con representantes de otros grupos políticos antes de tomar la decisión de reiniciar el proceso.
La situación de las terrazas ha cambiado significativamente desde la pandemia. “Antes el terraceo no tenía tantos seguidores, se consumía más en el interior. Ahora se tiende más a utilizar las terrazas”, puntualizó el concejal. Este cambio en la dinámica de consumo también influye en la necesidad de una nueva regulación que contemple las inquietudes actuales de la ciudadanía.
El camino hacia una nueva ordenanza incluirá un proceso de participación ciudadana, seguido de la elaboración de un texto articulado que será sometido a un periodo de alegaciones. Marrero ha apuntado que, a pesar de que los plazos podrían permitir la aprobación antes de finalizar la legislatura, es probable que no se logre concluir el proceso en ese marco temporal.
En resumen, el Ayuntamiento de Donostia está tomando medidas para responder a las necesidades de su comunidad en relación con la regulación de terrazas, con el objetivo de crear un entorno más accesible y adaptado a la realidad urbana actual. Este nuevo enfoque busca equilibrar el uso del espacio público, garantizando tanto la satisfacción de los hosteleros como la comodidad y seguridad de los ciudadanos.































































































