La multinacional Viscofan celebrará en 2025 su 50 aniversario, marcando medio siglo desde su fundación en Cáseda en 1975. Esta empresa, surgida del Programa de Promoción Industrial (PPI), fue impulsada por Félix Huarte y Miguel Javier Urmeneta, quienes crearon un marco propicio para atraer inversiones a Navarra. Este plan permitió transformar la economía navarra de agrícola a industrial, elevando el peso del PIB industrial en la región a casi un 30%, superando la media nacional.
El atractivo de esta iniciativa atrajo la atención de dos empresarios de Gipuzkoa: Jaime Echevarría Abona, con experiencia en el sector papelero, y Leopoldo Michelena, proveniente de la maquinaria. La conexión entre la industria del papel y la producción de envolturas para productos cárnicos radica en la similitud de sus procesos de fabricación. Echevarría, quien falleció en 2016, presidió Viscofan hasta 2009, mientras que la familia Michelena se desentendió de la empresa al salir a Bolsa en 1986. Actualmente, el mayor accionista de Viscofan es la Corporación Financiera Alba, que posee el 14,251% del capital.
Cáseda, un pequeño municipio de menos de 1.000 habitantes, fue elegido por los fundadores debido a su potencial. Conocían el proceso de fabricación de envolturas en Estados Unidos y decidieron implementarlo en Navarra. Hoy, la planta de Cáseda, que ocupa 220.000 metros cuadrados, incluyendo 105.000 construidos, sigue siendo fundamental para la operación del grupo. En esta instalación trabajan unas 800 personas, produciendo envolturas de colágeno, celulosa, plástico y fibras, y es la única planta del grupo que abarca las cuatro tecnologías necesarias para la fabricación de estos productos. Este conocimiento es considerado el mayor activo de la empresa, por lo que el acceso a las instalaciones es restringido.
Viscofan se especializa en la producción de tripas artificiales, que sustituyen a las envolturas tradicionales hechas de intestinos de animales. Estas envolturas son utilizadas para embutidos y salchichas, convirtiéndose en un componente esencial de la industria alimentaria. La compañía cuenta con cifras significativas: 22 plantas en 21 países, más de 5.700 empleos, y una facturación de 1.252 millones de euros en 2025, con un resultado neto de 159,9 millones de euros.
El presidente de Viscofan, José Domingo de Ampuero y Osma, expresó la magnitud de la capacidad productiva de la empresa, afirmando que si se uniera toda la tripa artificial que producen, sería posible alcanzar la luna y volver 24 veces al año. La junta de accionistas de Viscofan aprobó recientemente una retribución total de aproximadamente 3,25 euros por acción, que refleja un incremento del 4,8% respecto al periodo anterior. Esta cifra incluye un pago a cuenta y un dividendo complementario que se espera distribuir en junio de 2026.
La historia de Viscofan es un ejemplo del crecimiento industrial en Navarra y del impacto de iniciativas como el PPI, que fomentaron la inversión en sectores clave. A medida que la empresa se prepara para su medio siglo, su trayectoria no solo refleja su éxito, sino también la transformación del panorama industrial en la región, consolidando a Navarra como un referente en el sector alimentario.































































































