La celebración de la Copa del Rey en San Sebastián convirtió la ciudad en un mar de blanquiazul, mientras la Real Sociedad desfilaba con el trofeo por las calles de Donostia. Miles de aficionados abarrotaron la ruta, esperando con entusiasmo la llegada del equipo en un evento que culminó en Alderdi Eder.
Según informa Diario Vasco, el recorrido inició en Anoeta a las 18:10 horas, aunque partió con un retraso de diez minutos. El convoy, que constaba de tres vehículos, incluía al personal y al entrenador Rino Matarazzo. En el autobús, decorado con la palabra ‘Txapeldunak’, los aficionados vitoreaban mientras avanzaban por las calles.
El trayecto tardó poco más de quince minutos en atravesar Amara, donde los seguidores acompañaban al equipo a pie. En la parte delantera del autobús, Mikel Oyarzabal y Aritz Elustondo sostenían el trofeo, mientras otros compañeros hacían turnos para posar para fotos. Take Kubo, por su parte, ondeaba una enorme bandera del club, y Sergio y Aihen levantaban la copa con orgullo.
Al llegar a Alderdi Eder, miles de personas se congregaron frente a tres pantallas gigantes que transmitían la celebración. Un grupo de niños animaba el ambiente con una tamborrada, y los jugadores compartían sonrisas refrescándose con cerveza, cava y agua. Equipos de DYA estaban presentes para atender cualquier incidencia relacionada con el calor.
La celebración se centró en el Boulevard y Alderdi Eder, donde Oyarzabal alzó el trofeo al son de cánticos de Txuri Urdin. Posteriormente, junto a Jokin Aperribay, lo llevaron al ayuntamiento, donde fueron recibidos por el lehendakari Imanol Pradales, Eider Mendoza y el alcalde Jon Insausti, quienes les dieron la bienvenida con un aurresku.
Desde el balcón del ayuntamiento, Oyarzabal expresó su orgullo y recordó que no pudieron celebrar hace cinco años. Dirigiéndose a los presentes, llevó a cabo un recuento en euskera, acompañado de aplausos en homenaje a Aitor Zabaleta. Uno de los momentos destacados fue cuando Matarazzo también se dirigió a los aficionados en euskera, compartiendo la esperanza de que este éxito sea solo el comienzo de una nueva era para el club.
La Real Sociedad, con su victoria en la Copa del Rey, no solo ha traído alegría a sus seguidores, sino que también ha reforzado su estatus en el panorama futbolístico español. Este acontecimiento ha revitalizado el vínculo entre el equipo y los aficionados, quienes se unieron en una celebración memorable que resonará en la historia del club.
La fiesta en San Sebastián es un recordatorio del impacto que el deporte puede tener en la comunidad, uniendo a personas de diferentes edades y orígenes en torno a un mismo sentimiento de orgullo y pasión. La Real Sociedad se prepara para afrontar nuevos desafíos, con la ilusión de seguir sumando éxitos en el futuro, mientras sus aficionados continúan apoyando incondicionalmente a su equipo.































































































