Tubacex, una de las empresas clave del sector energético, ha expuesto su complicada situación en una reunión con el comité intercentros, en el contexto de la negociación del convenio colectivo. Según las informaciones proporcionadas por fuentes sindicales, la compañía podría considerar la implementación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) si no se observa una mejora en las condiciones actuales.
A pesar de estas preocupaciones, la dirección de Tubacex no ha confirmado oficialmente la posibilidad de aplicar un ERTE. Sin embargo, se ha destacado que el escenario internacional actual, caracterizado por altos aranceles, el conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, está provocando una notable caída de la demanda y una reducción de las inversiones en el ámbito del petróleo y el gas.
La firma tiene previsto presentar sus resultados financieros esta semana y advierte que la coyuntura actual no solo afecta a su propia operativa, sino que también repercute en todo el sector, con un impacto significativo en los ingresos. Desde el Gobierno Vasco, el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, ha manifestado que la administración ha tomado conocimiento de la delicada situación de Tubacex a través de los medios de comunicación.
Torres recordó que ya había advertido previamente sobre los posibles impactos de las tensiones internacionales en la industria local, citando el caso de Tubos Reunidos como un ejemplo de cómo estas crisis pueden afectar al tejido empresarial en Euskadi. El consejero subrayó que, aunque las repercusiones no siempre son inmediatas, a medio plazo se hacen evidentes, especialmente en sectores como el de Tubacex, que está vinculado a la industria del petróleo y el gas.
En relación con la eventualidad de un ERTE en Tubacex, Torres explicó que el Gobierno Vasco se pone en contacto con las empresas afectadas para conocer su situación y asegurar que cualquier medida adoptada cumpla con la legalidad vigente. En este contexto, se han aprobado ayudas complementarias para los trabajadores que se vean afectados por ERTE, enfocándose en aquellos con ingresos inferiores a 23.000 euros.
El consejero también advirtió que, si el conflicto en Irán persiste, podrían surgir situaciones similares en otras empresas del sector, dada la alta dependencia de la industria vasca del comercio exterior y del sector energético. «No sería la última empresa en entrar en ERTE», concluyó, señalando la vulnerabilidad de la economía regional ante estos desafíos globales.





























































































