La figura de Lourdes Iriondo, nacida en Donostia en 1937 y fallecida en Urnieta en 2005, está recibiendo un reconocimiento creciente en los últimos años. Este homenaje se ha materializado en diversas iniciativas, como el documental «Lurdes Iriondo, ez gara alferrik pasako», estrenado el año pasado, y la distinción póstuma de la Diputación Foral con la entrega de la Urrezko Domina. Además, los investigadores Alexander Gurrutxaga y Lorea Jainaga han publicado un estudio titulado «Lourdes Iriondo: bide urratzaile», que explora su legado en la literatura y la música.
En el marco de esta celebración, Gurrutxaga y Jainaga presentaron en el Foru Jauregia su trabajo junto a la diputada de Cultura, Goizane Alvarez, y el editor de Aztarna, Joxan Goikoetxea. Durante el evento, se dieron a conocer «Ipuinak» y «Antzezlanak», dos obras que constituyen una parte fundamental del corpus literario de Iriondo. Entre estas publicaciones se encuentra una obra inédita hasta el momento: «Fabrika berria».
Los investigadores señalaron que, al desarrollar su trabajo, se dieron cuenta de que los textos de la autora no se habían vuelto a publicar desde la década de 1970. Esta falta de acceso a su obra ha complicado la transmisión de su legado. «Esto ha generado un problema en la continuidad de su influencia», explicó Gurrutxaga, quien trabaja en la Universidad del País Vasco.
Con el objetivo de acercar el «legado» de Iriondo a las nuevas generaciones, los investigadores decidieron colaborar con Aztarna para recopilar todos los textos disponibles. Además, se buscó que la edición tuviera una coherencia lingüística, contando con la asesoría de Jose Luis Aranguren Txilikun.
«Hoy es un día de celebración para nosotros. Es un regalo ver que las obras de Lourdes ocupan un lugar en las estanterías de la literatura vasca», comentó Goikoetxea, quien añadió que los libros «Ipuinak» y «Antzezlanak» son una excelente puerta de entrada para conocer a la autora.
El editor también recordó que, aunque Iriondo y Xabier Lete no tuvieron hijos, su hogar siempre estuvo lleno de niños. Iriondo escribía para sus nietos y los alumnos de la ikastola, y según Goikoetxea, él fue uno de esos jóvenes que recibieron sus relatos. «Lourdes decía a Xabier: ‘Nuestro futuro depende de la felicidad de estos niños'», relató.
A pesar de que Aztarna ha liderado la publicación, la editorial Elkar también ha aportado grabaciones de audio para el proyecto. Gracias a los códigos QR incluidos en los libros, los lectores pueden escuchar algunos de los cuentos y canciones narradas por la propia Iriondo.
Este esfuerzo por recuperar la obra de Iriondo está contribuyendo a revivir su legado. Jainaga subrayó que esta edición ha revitalizado su trabajo: «Creemos que esta obra ha recuperado su vitalidad».
Gurrutxaga añadió que las historias de Iriondo ofrecen un reflejo de los conflictos de su época. Sus relatos y obras dramáticas evidencian las tensiones que existían en el País Vasco durante los años 70, abordando temas como la industrialización, la migración y los cambios en la relación con la naturaleza.
A pesar de que han pasado más de cinco décadas, los textos de Iriondo continúan siendo relevantes y accesibles. Los editores afirman que sus obras demuestran su papel como «puente» entre la literatura tradicional y las nuevas formas que surgieron en la década de 1980.
Entre las novedades presentadas se encuentra el guion de «Fabrika bat», que había permanecido en los archivos del Koldo Mitxelena Kulturunea. Aunque se conocía su existencia, no se había encontrado hasta ahora. Jainaga explicó que el manuscrito fue entregado a los investigadores por la familia de Iriondo. Esta obra, escrita en 1977 y representada dos años después, aborda la apertura de una nueva fábrica y los intereses socioeconómicos y políticos que surgen en torno a ella.






























































































