El encuentro entre la Real B y el Castellón se vio interrumpido en su tramo final cuando el árbitro, Alonso de Ena, debió activar el protocolo antirracista tras un incidente que involucró al defensor japonés de la Real B, Kazunari Kita. El colegiado hizo constar en el acta que, en el minuto 94, el jugador del Castellón, Alberto Jiménez Benítez, supuestamente dirigió un insulto racista hacia Kita, quien le reportó al árbitro haber escuchado la frase «Puto chino». Este hecho no fue presenciado por el resto del equipo arbitral.
Luego de detener el partido, el árbitro se dirigió a los delegados de ambos equipos y al director del partido para informar sobre el incidente. Posteriormente, reanudó el juego, aunque el encuentro llegó a su fin poco después de este altercado.
Los últimos instantes del duelo fueron tensos, con enfrentamientos verbales entre los jugadores y acciones muy discutidas por parte de los futbolistas. Esta situación puso de manifiesto la necesidad de mantener el respeto y la deportividad en el deporte, especialmente en un entorno tan competitivo como el del fútbol.
Kazunari Kita, un joven central japonés de 20 años que se unió a la Real esta temporada para fortalecer al Sanse en su ascenso a la Segunda División, ha demostrado ser un jugador valioso. Hasta la fecha, ha participado en veinte partidos de liga y ha tenido una convocatoria con el primer equipo. Su llegada a la Real se ha visto acompañada por grandes expectativas, dado su potencial en el campo.
Nacido en Kioto el 16 de septiembre de 2005, Kita ha sido formado en la cantera del Kyoto Sanga FC, donde destacó por su altura, alcanzando casi 1,89 metros, su capacidad en el juego aéreo y su habilidad para iniciar jugadas desde el fondo con su pierna izquierda. Se le considera una de las promesas del fútbol japonés y ha sido convocado por la selección sub-20 de Japón para participar en competiciones internacionales juveniles.
El técnico del Sanse, Jon Ansotegi, expresó su preocupación tras el incidente, comentando que el árbitro les informó sobre el insulto racista dirigido a Kita y que, en consecuencia, se activó el protocolo. Ansotegi enfatizó que «en el fútbol, ni en ningún otro sitio, no tiene cabida nada de esto», reafirmando el compromiso del club con la lucha contra el racismo y la promoción de un ambiente deportivo saludable.
Este suceso resalta la importancia de la educación y la concienciación en el ámbito deportivo, donde cada acción cuenta y donde la intolerancia no debe ser tolerada. La respuesta inmediata de los árbitros y la dirección del partido es un paso positivo hacia la erradicación de comportamientos inaceptables en el deporte.
En conclusión, el incidente ocurrido en el partido no solo pone de relieve la necesidad de mantener un ambiente respetuoso en el fútbol, sino que también subraya el papel fundamental que juegan las instituciones en la defensa de la dignidad de los jugadores. La comunidad futbolística en Gipuzkoa deberá seguir trabajando para asegurar que situaciones como esta no se repitan, fomentando así un espacio donde todos los jugadores se sientan seguros y valorados.

























































































