El Gobierno Vasco ha decidido reactivar el proyecto de extensión de la Línea 2 del metro hacia Ortuella, un deseo que lleva más de dos décadas en la agenda de la Zona Minera. Este plan, que había estado detenido desde su aprobación en 2016, ha dado un nuevo paso tras la resolución emitida el 13 de febrero por el Departamento de Movilidad Sostenible, que ha aprobado el proyecto básico. Este documento define las características funcionales y arquitectónicas de un tramo de más de un kilómetro que conectará la parada de Kabiezes con un nuevo apeadero proyectado en Urioste.
A pesar de que aún no se han establecido plazos para la ejecución de las obras, esta será la cuarta ampliación de la Línea 2, que inició operaciones en 2002 con las primeras estaciones en Cruces, Ansio, Barakaldo, Bagatza y Urbinaga. Desde entonces, la línea ha sido ampliada en varias ocasiones, llegando a Sestao en 2005 y a Abatxolo y el centro de Portugalete en 2007. En 2009, se alcanzó Peñota y Santurtzi, y en 2014 se llegó a Kabiezes, que es actualmente el final de la línea. La nueva ampliación cuenta con un presupuesto de 48,7 millones de euros y tiene como objetivo ir más allá de la simple construcción de una nueva estación.
A diferencia de otras cabeceras de recorrido del metro, como Uribe Kosta y Basauri, el área de Kabiezes carece de cocheras para estacionar y mantener los trenes durante la noche. Esta situación ha generado la necesidad de mover el material rodante desde los talleres de Sopela y Ariz, algo que se espera solucionar con la construcción de un nuevo apartadero en Urioste. Este espacio, que estará ubicado junto a una subestación eléctrica de Iberdrola, tendrá la capacidad para albergar hasta doce unidades de metro de 90 metros de longitud y contará con un lavadero.
El proyecto incluye la construcción de un aparcamiento de tres plantas con capacidad para casi 500 coches. Este aparcamiento no solo tiene como fin reducir el tráfico en las carreteras de la zona, sino que también facilitará el acceso al metro a vecinos de municipios como Trapagaran, Abanto y Muskiz. Para los habitantes de Ortuella, se prevé un servicio de lanzaderas que conectará el centro del municipio con el futuro apeadero, similar a los servicios que existen en otros lugares como Santurtzi y Basauri.
Por otro lado, la construcción del apeadero no solo tendrá una función de parada, sino que también permitirá resolver un problema que ha impedido durante años la extensión del metro hacia la Zona Minera. A pesar de que la suma de habitantes de Ortuella, Trapagaran y otras zonas aledañas no cumpliría con los requisitos de rentabilidad socioeconómica necesarios para la construcción de una parada, se considera que su coste es inferior al de otras opciones, como la construcción de un túnel subterráneo.
Los portavoces del Departamento vasco de Movilidad Sostenible han confirmado que el proyecto de Urioste ha sido reactivado, pero han señalado que se tratará de una obra «a largo plazo». En este sentido, han destacado que “la prioridad son las cocheras de Arriagas” en Erandio, que darán servicio a futuras líneas 4 y 5, las cuales se comenzarán a construir en 2027. Por lo tanto, el siguiente paso es encontrar el encaje presupuestario para la obra en la Zona Minera, que coincidirá con la finalización de las obras para extender el metro hasta Galdakao y el inicio de las de Rekalde.

































































































