La celebración de los 50 años de la orquesta Mondra se presenta como un vibrante homenaje a la fusión de géneros como el rock, blues y jazz, todo aderezado con un toque de humor y teatralidad. Su líder, con una estética que recuerda a un maestro de ceremonias de un circo, hace un balance reflexivo sobre su carrera y la evolución del grupo desde su fundación en 1976, poco después del final del régimen franquista.
Con casi 70 años, su fundador reconoce que este medio siglo ha sido un camino lleno de experiencias enriquecedoras, marcado por una actitud irreverente que ha caracterizado su propuesta artística. «Nacimos como un corte de mangas», comenta, aludiendo a la intención de desafiar convenciones y explorar terrenos musicales hasta entonces considerados inaceptables.
A lo largo de su trayectoria, ha experimentado momentos intensos, desde su juventud, en la que trabajó como botones en un banco, hasta lograr dedicarse plenamente a lo que siempre soñó: «entretener, actuar y cantar». La orquesta le ha permitido disfrutar de un estilo de vida diferente, aunque también conlleva riesgos y decisiones difíciles.
En cuanto a su estado físico, ha tomado conciencia del paso del tiempo y ha trabajado en su bienestar, logrando perder alrededor de 20 kilos. A pesar de los años, su voz se mantiene en excelente forma, lo que atribuye a su disciplina y a la decisión de nunca haber fumado. «Eso me ha ayudado a seguir en la carretera», asegura, recordando cómo ha cuidado su instrumento a lo largo del tiempo.
La celebración de su aniversario será especial, aunque confiesa que no le entusiasma la idea de cumplir años, ya que le recuerda la fugacidad del tiempo. Sin embargo, el evento que conmemora su trayectoria en la música es motivo de alegría, y planean realizar una gira compuesta por cerca de 50 conciertos, comenzando en Madrid y culminando en el emblemático Teatro Victoria Eugenia de Donostia.
Los festejos incluirán tartas de merengue, un guiño a la cultura cinematográfica que ha influido en su obra. «El cine fue un gran sustento, sobre todo en los primeros tiempos», afirma, aludiendo a sus homenajes a grandes del cine mudo y del género de terror. Las influencias del séptimo arte se han entrelazado con su repertorio desde sus inicios, marcando un sello distintivo en su estilo.
El líder de la orquesta también reflexiona sobre el papel del artista ante el público, afirmando que la conexión emocional es fundamental. «Es una especie de egomanía maravillosa que el público te quiera y responda», comenta, haciendo hincapié en su deseo de continuar creando mientras las circunstancias lo permitan. La longevidad de otros artistas, como Aznavour, quien actuó hasta los 94 años, le inspira a seguir adelante.
Con la pérdida de algunos de sus compañeros originales, su posición en la orquesta ha cambiado, pero sigue fiel al espíritu que dio origen a la misma, manteniendo la esencia de un cabaré de rock. Al mirar hacia atrás, reconoce la continuidad de su legado musical y cómo la influencia de figuras como Louis Prima y Chuck Berry sigue presente en su música.
En su enfoque artístico, destaca su naturaleza hiperactiva y ecléctica, que le ha permitido explorar diferentes disciplinas, desde la música hasta el teatro. Aunque siente que a veces no se le ha valorado como cantante, está convencido de su capacidad en el rock y el blues, y se esfuerza por ofrecer una actuación impactante. «Intentando cantar como los negros», añade con un tono de compromiso con su arte.
La orquesta no solo ha sobrevivido a lo largo de los años, sino que también ha sabido adaptarse a los cambios culturales y sociales. Su repertorio sigue reflejando una mezcla de estilos, y el Festival de Jazz de Donostia ha sido fundamental en su formación, permitiéndoles aprender y expandir sus horizontes.
En cuanto a la actualidad, reflexiona sobre la necesidad del humor, el sarcasmo y la ironía en tiempos de incertidumbre. «No hay que perder el sentido del humor», enfatiza, sugiriendo que la risa es un remedio esencial para afrontar las dificultades. Además, sugiere que el autocontrol y la autocensura se han vuelto más prominentes en la escena artística, lo que complica la expresión creativa en un mundo cada vez más complejo.
Por último, su espectáculo promete ser un viaje a través de su vida y su carrera, incluyendo momentos de reflexión sobre temas universales como la paz, con la inclusión de clásicos como «Imagine» de John Lennon. Este sentido de conexión con el público y el deseo de seguir creando son, sin duda, el motor que impulsa a la orquesta a continuar su andadura por los escenarios.





























































































