El Gobierno Vasco se reunió este martes en el Hotel Carlton de Bilbao para conmemorar el nonagésimo aniversario del primer Ejecutivo de Euskadi, que estuvo bajo la presidencia de José Antonio Agirre. El Lehendakari, Imanol Pradales, presentó una declaración institucional en la que enfatizó la importancia de la unidad, la democracia, el diálogo, el acuerdo y el autogobierno en un contexto mundial cada vez más complejo, marcado por una creciente eclosión de los populismos.
Durante el acto, Pradales destacó que la formación del primer Gobierno Vasco en 1936 fue fundamental para la evolución institucional de Euskadi, y con motivo de esta celebración, el Consejo de Gobierno aprobó una Declaración Institucional. Este documento señala el inicio de un año conmemorativo que se desarrollará de junio de 2026 a junio de 2027, abarcando un programa de eventos y actividades para recordar y valorar la historia del Gobierno Vasco.
Se mencionó que el 7 de octubre de 1936 fue el día en que se formalizó el primer Gobierno Vasco en la Casa de Juntas de Gernika, constituyendo el primer ente institucional y político común del Pueblo Vasco, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía días antes. Este gobierno, presidido por José Antonio Agirre, integró a diversas fuerzas políticas que apoyaban la República, incluyendo nacionalistas vascos, socialistas, republicanos y comunistas.
El contexto de su constitución fue excepcional, según señaló la declaración, ya que se formó en medio de una guerra civil, con gran parte del territorio bajo ocupación militar. Su principal objetivo era organizar al ejército para enfrentar el conflicto y, a la vez, garantizar la seguridad de la población, manteniendo el orden público y defendiendo los derechos humanos.
Además, el primer Gobierno Vasco no solo actuó como un gabinete militar, sino que se propuso mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, estableciendo los cimientos de una institucionalidad propia. Se destacó que se crearon derechos individuales y sociales, así como la Ertzaintza para asegurar el orden público. También se implementaron iniciativas en áreas como la sanidad, la educación y la cultura, incluyendo el impulso del euskera.
Pradales enfatizó cómo este gobierno contribuyó a la construcción simbólica de Euskadi, a través de elementos como la ikurriña y el himno, además de organizar la evacuación de miles de niños y niñas al extranjero para protegerlos. A pesar de que el gobierno se enfrentó a una derrota militar, el Lehendakari subrayó que su legado es mucho más que esa derrota, resaltando su compromiso con la responsabilidad, el servicio y el acuerdo.
El Lehendakari también hizo hincapié en la firmeza de principios y valores que guió a los integrantes de aquel gobierno, quienes actuaron con rectitud y voluntad de hierro en circunstancias extremadamente difíciles. Esta voluntad de actuar con dignidad y compromiso es vista como un legado que sigue siendo relevante en un mundo contemporáneo marcado por desafíos similares, como la escalada bélica y el rearme.
Pradales planteó la pregunta sobre si el legado de aquel primer Gobierno Vasco podría servir de guía para enfrentar los retos actuales y futuros, instando a la ciudadanía a reflexionar sobre la memoria viva que representa, una memoria que no solo recuerda la lucha por la libertad y la democracia, sino que también promueve la convivencia. En este sentido, el Lehendakari concluyó que «el primer Gobierno Vasco es memoria de libertad, democracia y justicia social; memoria de dignidad, humanismo y solidaridad».
El acto concluyó con un llamado a honrar la memoria de quienes hicieron posible ese primer gobierno, y a extender en el presente los valores que defendieron. Pradales invitó a la ciudadanía a continuar construyendo Euskadi desde el diálogo y el acuerdo, subrayando la importancia de permanecer unidos en la búsqueda de un futuro más justo y sostenible.
































































































