El tejido empresarial en el País Vasco se enfrenta a graves desafíos debido a la inestabilidad en Oriente Medio. Este fenómeno trae consigo consecuencias ya conocidas por crisis anteriores, como el conflicto en Ucrania y las fluctuaciones inflacionarias, que han encarecido tanto la energía como las materias primas. Esto se traduce en dificultades para acceder a las cadenas de suministro y complica las operaciones de exportación. Además, se anticipa que las familias también sentirán el impacto, con facturas de electricidad más elevadas y posibles repercusiones en el empleo si la situación no mejora rápidamente.
Ante esta situación, el Gobierno Vasco ha decidido implementar de manera inmediata un “escudo industrial” para salvaguardar tanto la industria como el empleo. El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha señalado que la situación en Oriente Medio representa la “mayor amenaza energética y logística” para las pymes vascas en el último lustro. Este plan incluye un primer paquete de medidas que abarca un total de 1.047 millones de euros, distribuidos en cuatro áreas de actuación: apoyo financiero a las pequeñas y medianas empresas, transformación y diversificación de estas, autonomía energética y protección del empleo.
El consejero de Hacienda, Noël d’Anjou, destacó que estas medidas son una extensión de las ayudas que se activaron tras la introducción de aranceles por parte de Estados Unidos el año anterior. Dentro de este marco, el apoyo financiero a las pymes se considera crucial. Para ello, se reactivará una herramienta de ayuda extraordinaria que ya demostró su eficacia en el pasado. Este paquete de medidas implica una línea de avales, gestionada por Elkargi, por un importe de 450 millones de euros. Las pymes que opten a esta ayuda deben estar en sectores con “exposición significativa” a los mercados estadounidense y al conflicto en Oriente Medio, y se destinarán fundamentalmente a solucionar problemas de liquidez.
El segundo bloque se centrará en la transformación de las pymes, poniendo especial énfasis en la digitalización y descarbonización, así como en la diversificación de sus productos. Se destinarán 277 millones de euros a estas iniciativas, con el objetivo de asegurar que Euskadi mantenga su posición como un territorio netamente exportador. Proyectos de I+D+i, ciberseguridad y la adquisición de maquinaria avanzada serán pilares fundamentales de esta transformación.
Por otro lado, el Gobierno Vasco también busca reducir la dependencia de energías fósiles mediante una inversión de 215 millones de euros para fomentar la autonomía energética. Esto incluye la coinversión en “grandes proyectos fotovoltaicos y eólicos”, con un presupuesto de 80 millones de euros disponible hasta 2030. Además, habrá un esfuerzo por incrementar el uso de energías renovables, como el hidrógeno verde, con un paquete de ayudas de 75 millones de euros para infraestructuras energéticas relacionadas.
En cuanto a la protección del empleo, se destinarán 105 millones de euros a diferentes programas, priorizando la contratación de personas desempleadas y apoyando a empresas afectadas. La mayor parte de esta ayuda se destinará a fomentar la contratación con criterios de discriminación positiva para aquellos en situación de desempleo o que se encuentren en empresas en ERTE. También se contemplan ayudas para la recualificación de trabajadores de sectores en crisis y apoyo a la economía social, dirigidas a sociedades laborales y cooperativas con pérdidas económicas directas.
Además de estas iniciativas, el Gobierno Vasco ha presentado al Gobierno central un decálogo de propuestas destinadas a reducir la carga fiscal sobre la electricidad. Entre las sugerencias destacadas se incluye la posibilidad de bajar el IVA de la electricidad del 21% al 5% para hogares, así como la eliminación del impuesto de generación eléctrica y la reducción de los peajes energéticos para las empresas.
Con estas medidas, el Gobierno Vasco pretende no solo mitigar el impacto inmediato de las crisis externas, sino también sentar las bases para un modelo industrial más resiliente y menos dependiente de factores externos en el futuro.































































































