El exfutbolista Roberto López Ufarte, reconocido por su trayectoria en la Real Sociedad, rememora su última aparición en la Copa de 1987, un encuentro que terminó con la victoria de su equipo sobre el Atlético de Madrid. Este partido marcó la culminación de un ciclo dorado para la entidad txuri-urdin, donde se consagraron como campeones por cuarta vez, después de haber ganado dos ligas y una Supercopa.
En su análisis sobre la final, López Ufarte destaca que, pese a la percepción de que el Atlético era el favorito, «en una final no hay favoritos» y que el resultado puede ser impredecible. Recordando ese día en Sevilla, señala que no solo anotó un gol, sino que todo el equipo mostró un rendimiento sobresaliente. «Supimos jugarle de tú a tú, con goles muy bonitos, y en la tanda de penaltis se decantó todo a nuestro favor», comenta.
El futbolista, que dedicó casi veinticinco años a la Real Sociedad como jugador y luego como parte del cuerpo técnico, manifiesta su profundo vínculo con el club. «Para mí la Real es lo primero», asegura, enfatizando que, aunque ha tenido experiencia en otros equipos como el Atlético y el Betis, su lealtad siempre ha estado con la Real.
Al abordar su salida del club, López Ufarte cuenta que fue la directiva de la Real Sociedad quien le «invitó a salir». Después de dos temporadas competitivas, se decidió que era el momento de un cambio. Aunque no conocía su destino tras esa final, se esforzó al máximo en su despedida. «Nunca tenía que haber salido de la Real. Me hubiera gustado estar en la Real hasta el final», reflexiona.
Su paso por el Atlético de Madrid no fue sencillo. Recuerda que bajo la presidencia de Jesús Gil, su experiencia fue «tormentosa». A pesar de comenzar su etapa en el club colchonero con un buen rendimiento, su situación cambió drásticamente con la llegada de nuevos entrenadores y una gestión caótica. «En un año en el Atlético hubo tres entrenadores. Para mí fue un disparate», asegura. Su amor por la Real Sociedad persiste, aunque reconoce haber disfrutado de buenos momentos en otros clubes.
El título de la Copa de 1987, aunque se convirtió en el último de la Real durante muchos años, fue un hito importante para esa generación de futbolistas. «Fue el colofón», recuerda, señalando que, aunque algunos de sus compañeros ya no estaban, ese triunfo representó el esfuerzo de un equipo que supo competir con los grandes del fútbol español. «Era un equipo de casa, de cantera, y ganar esa Copa siempre pienso que es el camino más fácil para poder ganar un título», añade.
López Ufarte concluye su reflexión sobre el legado de su época en la Real Sociedad, afirmando que es difícil que un equipo de cantera vuelva a conseguir tantos títulos. Aunque hoy en día hay jugadores talentosos como Oyarzabal, considera que no podrán igualar el número de trofeos que su generación acumuló. «Eso no quita valor a lo que están haciendo», finaliza.




























































































