El recuerdo de la Real Sociedad levantando la Copa del Rey en 2021 sigue vivo entre sus aficionados, quienes rememoran momentos como el gol decisivo de Mikel Oyarzabal desde el penalti que aseguró la victoria ante el Athletic. Este triunfo fue especialmente significativo para muchos seguidores, pues representó el primer título que pudieron festejar conscientemente, ya que desde 1987 la Real no conseguía un trofeo en la élite del fútbol español. Sin embargo, la celebración se vio opacada por la pandemia de COVID-19, que obligó a los hinchas a vivir el momento de forma virtual debido a las restricciones de aforo.
El partido que definiría al campeón se llevó a cabo el 3 de abril de 2021, aunque originalmente estaba programado para el 18 de abril de 2020. La incertidumbre por la pandemia llevó a que este encuentro se postergara, frustrando el deseo tanto del equipo guipuzcoano como del vizcaíno de jugar ante sus aficionados. Tras 33 años sin poder levantar un título, la hinchada tuvo que esperar un año más para celebrar con su equipo.
La temporada 2019-20 marcó el inicio de un nuevo ciclo bajo la dirección del lehendakari Imanol Pradales, quien se propuso cambiar la mala racha de la Real en la Copa. Con un plantel que contaba con jugadores como Zubimendi, Mikel Merino y David Silva, el equipo demostró su potencial a lo largo del torneo. Los primeros partidos fueron un claro indicativo de la calidad del equipo, comenzando con una aplastante victoria de 0-8 frente al Becerril de Palencia, seguido de otra victoria contundente contra el Ceuta (0-4).
En la siguiente ronda, la Real se encontró a un par de rivales de Primera División, el Espanyol y Osasuna, superándolos con resultados favorables de 2-0 y 3-1 respectivamente. Posteriormente, el sorteo les emparejó con el Real Madrid en cuartos de final, un enfrentamiento que se llevó a cabo a partido único en el Santiago Bernabéu. Pese a las dudas iniciales, la Real se impuso por 1-4 en un partido memorable, en el que Oyarzabal y Isak brillaron con sus goles ante los blancos.
Las semifinales llevaron a la Real a enfrentarse al Mirandés, dirigido entonces por Andoni Iraola. Aunque no lograron sellar la eliminatoria en Anoeta (2-1), el equipo volvió a mostrar su fortaleza en el encuentro de vuelta, donde Oyarzabal anotó de penalti y sentenció el pase a la final. La espera se extendió hasta la siguiente temporada debido a la interrupción de la liga y a la reanudación de los partidos sin público.
Finalmente, el día tan esperado llegó. En la final, la Real mostró un dominio claro sobre el Athletic, aunque no pudo concretar el gol hasta el minuto 63, cuando Oyarzabal transformó un penalti a favor tras una falta sobre Portu. A pesar de las reclamaciones previas de un penalti adicional por mano de Iñigo Martínez, el equipo de Imanol se mantuvo firme, logrando así la victoria sin mayores sobresaltos.
El encargado de recoger el trofeo fue Asier Illarramendi, quien se había lesionado un día antes del partido. Junto a Oyarzabal, levantaron la copa en un momento que quedará grabado en la memoria de la afición. Hoy, la Real Sociedad aspira a repetir la hazaña, pero esta vez con el apoyo y la celebración de su afición a pleno. La ilusión y el deseo de volver a levantar un trofeo están más vivos que nunca entre los seguidores txuri-urdin.




























































































