La selección española masculina de balonmano se prepara para una importantísima eliminatoria clasificatoria para el Mundial de 2027, que enfrentará a España contra Israel. Este evento se llevará a cabo en Argentina durante los días 15 y 16 de mayo. La decisión de realizar los partidos en el extranjero fue tomada en conjunto por las federaciones de ambos países, y ha suscitado un amplio debate dentro del ámbito deportivo español.
El presidente de la Real Federación Española de Balonmano (RFEBM), Francisco Blázquez, ha defendido esta elección, argumentando que el traslado busca «evitar que el balonmano esté en el centro de una polémica política». Pese a las críticas, principalmente por las complicaciones logísticas y la distancia en una etapa crucial de la temporada, la federación considera que estas circunstancias son inevitables.
Los partidos se jugarán en la Casa del Handball Argentino, ubicada en el Pabellón Oceanía del Parque Olímpico de la Juventud en Villa Soldati. La posible ausencia de cobertura televisiva por parte de Teledeporte ha añadido un nuevo nivel de controversia, ya que se teme que la falta de apoyo de patrocinadores, como Correos, pueda afectar la visibilidad del evento.
La situación recuerda a un episodio reciente con la selección femenina, que también tuvo que enfrentarse a Israel en un contexto similar. Blázquez ha señalado que la gestión de estas eliminatorias se basa en una realidad complicada, donde la política y el deporte a menudo se cruzan de maneras inesperadas. «Necesitaríamos que alguien suspenda al país, porque si no, pierdes la eliminatoria y te quedas dos años sin participar», expresó el dirigente, enfatizando las dificultades que enfrentan los equipos al lidiar con estas decisiones.
A su vez, Blázquez ha señalado que, aunque algunos jugadores pueden tener opiniones políticas, el objetivo principal del equipo es competir en el campo. Esta perspectiva se ha convertido en un punto de discusión tanto en el ámbito deportivo como en el social. “¿Qué culpa tienen las pobres jugadoras de Israel?”, cuestionó el presidente de la RFEBM, defendiendo la idea de que el deporte debe mantenerse alejado de las divisiones políticas.
En cuanto a la gestión logística, se ha establecido que cada selección asumirá los gastos de su viaje y alojamiento, mientras que la federación argentina cubrirá los costos de producción y organización. Blázquez ha subrayado el interés de Argentina en recibir a la selección española, destacando que el país cuenta con una de las mayores comunidades judías del mundo, lo que hace que el evento tenga un significado particular.
No obstante, la preocupación por las reacciones políticas y sociales en torno a los partidos sigue latente. “Si se juega en España, no habría un solo ayuntamiento que me habría abierto la puerta para disputar este partido”, reflexionó Blázquez, enfatizando la complejidad de las decisiones que deben tomarse en estos casos. La intención es evitar que el balonmano se convierta en un tema de controversia pública.
De cara al futuro, la RFEBM ha manifestado su deseo de asegurar que la eliminatoria se desarrolle sin incidentes, y está trabajando para que el partido pueda ser visto por un público más amplio, incluso si Teledeporte no participa. “Estamos en conversaciones con otras cadenas para que el evento sea accesible a todos”, concluyó Blázquez, reafirmando su compromiso con el deporte y su deseo de que no se convierta en un campo de batalla política.
Con el Mundial a la vista, el balonmano español se enfrenta a un desafío que va más allá del deporte. La capacidad de las instituciones para gestionar estas situaciones determinará no solo el futuro inmediato de la selección, sino también el impacto que tendrá en la percepción del balonmano en España y en el ámbito internacional.
































































































