Con la Copa de la Reina a la vuelta de la esquina, el ambiente en Illunbe es palpable dos días antes del inicio del torneo. El equipo de balonmano Bera Bera se prepara para su primer encuentro contra Aula Valladolid, y tanto Imanol Álvarez, el entrenador, como sus capitanas, Maitane Etxeberria y Anne Erauskin, han manifestado un mensaje claro: la máxima ambición y seriedad desde el primer minuto.
El Bera Bera tiene un recuerdo reciente y dulce de su victoria en la Copa hace dos años, lo que añade presión al evento de este fin de semana. Álvarez ha advertido sobre la necesidad de ser cautos: «Aunque queremos repetir el éxito de hace dos años, sabemos que no será un camino fácil». Este campeonato será el último que dirija, lo que sin duda añade un componente emocional a la competición. «Quiero disfrutar cada instante», ha afirmado.
En un torneo tan corto como este, la relajación está completamente fuera de lugar. «Vamos a competir con ocho equipos y todos tienen posibilidades de alzarse con el título», ha insistido Álvarez, desmontando cualquier noción de favoritismo. Esta mentalidad también resuena entre las jugadoras, quienes han reconocido que «los carteles de favoritas desaparecen una vez que empieza el partido», según Etxeberria.
El primer rival, Aula Valladolid, se presenta como un desafío considerable, a pesar de que llega sin la presión de ser favorito. «No creo que estemos en el lado fácil del cuadro», ha señalado Álvarez, quien recuerda que en el pasado, Aula ha sorprendido a equipos de mayor renombre. El historial reciente tampoco respalda la confianza, ya que el Aula venció al Bera Bera en Donostia en 2022.
Las jugadoras han coincidido en la importancia de este encuentro, destacando que «la Copa es especial para todos y no debemos subestimar a ningún rival». Erauskin ha añadido que «su posición en la liga puede ser engañosa», reafirmando que no permitirán que la relajación afecte su rendimiento en la pista.
El plan de juego es claro: «La victoria dependerá de una sólida defensa y de un ataque eficiente», ha explicado el entrenador. Etxeberria ha enfatizado la necesidad de mantener el orden en el juego y minimizar los errores. La defensa será clave, y si logran empezar bien, tendrán más opciones en ataque.
El ambiente en Illunbe promete ser electrizante, con la afición nuevamente apoyando al equipo. «El apoyo del público hace dos años fue increíble», ha recordado Etxeberria, quien espera que esta vez la atmósfera sea igualmente intensa. «Este año dejaremos todo en la pista para conseguir el título», ha afirmado con determinación.
A pesar de jugar en casa, Álvarez ha subrayado que no se deben considerar como favoritos. «No sentimos ventaja por la localía», ha comentado, mientras que Etxeberria ha añadido que «jugar en casa es más motivante que una presión añadida».
La Copa implica un intenso desgaste físico y mental, con menos de 48 horas entre partidos. «No hay tiempo para preparar cada encuentro, hay que disfrutar y competir», ha resumido el técnico. La clave será la gestión emocional y aprovechar los momentos buenos, mientras que los malos deben ser cortos y controlados.
Las jugadoras han llegado en buena forma, tanto física como psicológicamente. «Hemos entrenado bien en las últimas semanas y estamos listas», ha asegurado Erauskin, aunque Álvarez ha advertido sobre el riesgo de lesiones, que podría afectar el rendimiento a lo largo del torneo. «Las que están tocadas no quieren perderse esta fase final», ha añadido.
Con la presión externa de posibles «tripletes» y la historia detrás del club, el equipo se mantiene enfocado en el presente. «Podemos tener la responsabilidad de conseguir otro triplete, pero debemos concentrarnos en el día a día», ha explicado Etxeberria, resaltando que la victoria en la Copa sería un hito especial.
El torneo no solo representa una competición, sino también un cierre de etapa para muchos en el equipo. «Será especial porque llevo muchos años con Imanol y esta será nuestra última Copa juntos», ha expresado Etxeberria. Para el grupo, es una oportunidad para crear recuerdos que perduren en el tiempo. «Quiero que esta última Copa me deje buenos momentos para recordar», ha confesado Álvarez.
Con los nervios a flor de piel y un único objetivo en mente, el Bera Bera se prepara para competir con la máxima intensidad, ya que, como todos saben, «en la Copa no hay margen de error y tampoco segundas oportunidades».


























































































