El reconocido pelotari Jokin Altuna se despidió recientemente del Manomanista tras un triunfo que no logra mitigar la frustración de su eliminación en la liguilla de cuartos de final. Esta eliminación se consumó después de un contundente resultado de 8-22 en Gernika-Lumo, que dejó su futuro en el torneo fuera de su control. Altuna comprendió que, tras este revés, no podía asegurar su avance a las semifinales y quedó a merced de los resultados de otros competidores.
Durante las últimas dos semanas, el pelotari ha reflexionado sobre su salida del torneo. La situación se volvió definitiva el sábado, cuando Unai Laso se impuso a Darío Gómez, lo que hizo imposible que Altuna pudiera sobrepasar a sus rivales en el marcador, dado el triple empate a dos triunfos que se había dado en su grupo.
Por otro lado, la victoria de Darío Gómez sobre Erik Jaka le ha permitido escalar hasta la primera posición del Grupo A. Gómez se enfrentará en semifinales al segundo clasificado del otro grupo, que se definirá en los partidos de este fin de semana entre Peña II y Larrazabal en Iruñea, así como Artola contra Zabala en Tolosa. Esta situación le otorga una ventaja al delantero de Ezcaray, gracias a su rendimiento en el desempate.
Altuna III también expresó su opinión sobre el futuro del torneo, indicando que los enfrentamientos deberían tener lugar en «frontones industriales» y «neutrales», sugiriendo canchas como el Beotibar o el Astelena de Eibar, que no han sido parte del campeonato actual. A pesar de su eliminación, Altuna se mostró seguro de que se puede aprender de esta experiencia.
En cuanto a su actuación, Jokin Altuna mostró más determinación que Erik Jaka, especialmente en el saque. El representante de Baiko no logró rendir al máximo durante toda la liguilla, lo que le costó caro en sus enfrentamientos. Aunque Jaka demostró habilidades en el peloteo, su desempeño no pudo compararse con el de Altuna, quien destacó con una serie de remates sorprendentes que hicieron del encuentro un espectáculo entretenido, aunque sin una gran carga competitiva.
El partido fue equilibrado hasta que Altuna rompió la igualdad, alcanzando un marcador de 11-11 antes de despegar en el punto siguiente. Su capacidad para responder a los errores de Jaka con un gancho preciso y su habilidad para ejecutar saques efectivos le permitieron aumentar su ventaja antes de la pausa. A pesar de la presión, el pelotari de Aspe demostró su calidad, manteniendo una diferencia que Jaka no pudo reducir.
El cierre del partido se registró con un marcador que reflejaba el dominio de Altuna, quien logró un avance significativo antes del segundo descanso. La competencia entre ambos delanteros se intensificó, pero Altuna continuó acumulando puntos a su favor, a pesar de los intentos de Jaka por contrarrestar la situación. Cada jugada se convirtió en una batalla de estrategias y habilidades, dejando claro que Altuna estaba decidido a concluir su participación con una victoria, aunque eso no fuera suficiente para continuar en el torneo.
A medida que se acercan las semifinales, la competición promete ser intensa, con muchos jugadores esperando la oportunidad de demostrar su valía. La situación de Altuna es un recordatorio de la naturaleza impredecible de la pelota vasca, donde cada partido puede cambiar el rumbo del campeonato en un instante. La próxima fase se anticipa con gran expectación tanto entre los aficionados como entre los propios jugadores.




























































































