El sindicato ELA ha convocado un acto el 6 de marzo a las 11:00 en el Boulevard de Donostia, bajo el lema “Erreparazioa helmuga. SMI 1.500€, ¡por justicia feminista!”. Este evento tiene como objetivo resaltar que la huelga general programada para el 17M por un salario mínimo de 1.500 euros también se considera una huelga feminista.
ELA enfatiza que cerca de dos tercios de las personas que perciben el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) son mujeres. El sindicato denuncia la precariedad laboral y la falta de reconocimiento en sectores predominantemente femeninos, como el de los cuidados. Además, argumenta que un aumento en el SMI contribuiría a la mejora de los salarios, facilitaría la negociación colectiva y promovería una distribución más equitativa de la riqueza.
El incremento del SMI, según ELA, no solo beneficiaría a las trabajadoras, sino que también impactaría positivamente en las cotizaciones y pensiones, especialmente para aquellas mujeres con trayectorias laborales interrumpidas por responsabilidades de cuidado. Se destaca que las mujeres constituyen el 87% de las excedencias por cuidado de hijos e hijas y el 72% para atender a otros familiares. ELA también ha señalado la vulnerabilidad de los hogares monoparentales liderados por mujeres y el riesgo de pobreza que enfrentan las mujeres migrantes, una situación agravada por la actual Ley de Extranjería.
El sindicato aboga por que la mejora de las condiciones laborales beneficie principalmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor precariedad, incluyendo a las mujeres y otros colectivos en riesgo de exclusión. Aunque ELA reconoce que elevar el SMI no es una solución mágica para la desigualdad estructural, considera que es una herramienta fundamental para fomentar la autonomía económica y prevenir la violencia de género.
La organización también ha advertido que muchas mujeres podrían no participar en la huelga debido a su situación administrativa, laboral o económica. Por ello, ELA ha enfatizado que la huelga general del 17M debe ser considerada como una huelga feminista, y ha instado a situar en el centro del debate la cuestión de los salarios, la fiscalidad y la distribución de la riqueza.

































































































