Un día como hoy, hace casi setenta años, dos médicos franceses llevaron a cabo una intervención pionera en un hombre de 50 años que había perdido completamente la audición debido a una cirugía previa en el oído medio. Al intentar reparar el nervio facial, el doctor André Djourno y su colega, el doctor Charles Eyriès, descubrieron que la aplicación de diatermia, que consiste en el uso de corrientes eléctricas de alta frecuencia, ayudó al paciente a recuperar la sensación de escuchar. Este incidente fortuito marcó el inicio del desarrollo del primer implante coclear.
Décadas más tarde, en 1991, el Hospital Donostia realizó la primera operación de implante coclear en la región de Gipuzkoa. Desde entonces, este centro se ha convertido en un referente en la técnica, alcanzando un hito significativo al colocar su milésimo implante coclear en un periodo de 35 años, atendiendo a unas tres millones de personas en Euskadi y La Rioja.
Los implantes cocleares son dispositivos médicos avanzados diseñados para restablecer la audición en individuos que sufren sordera debido a la destrucción de las células ciliadas en la cóclea. Su función principal es reemplazar el trabajo de la cóclea dañada en el oído interno, estimulando el nervio auditivo mediante señales eléctricas. Este proceso implica la ineficacia de los componentes del oído externo y medio, que son reemplazados por las partes del implante coclear.
El doctor Xabier Altuna, jefe de servicio de Otorrinolaringología en el Hospital Donostia, explica que hay dos perfiles principales de pacientes que pueden beneficiarse de esta técnica. Por un lado, están los niños con pérdida auditiva severa o profunda que aún no han desarrollado el lenguaje. Por otro lado, hay adultos que han experimentado pérdida auditiva debido a enfermedades, traumas acústicos, accidentes o efectos secundarios de medicamentos. Para estos últimos, el implante es crucial, ya que les permite reconectarse con su entorno social, reduciendo el aislamiento y el riesgo de depresión y deterioro cognitivo.
El dispositivo consta de dos componentes: uno interno, que se implanta mediante una cirugía de dos a tres horas, y otro externo, que se activa un mes después de la operación. El componente externo incluye un micrófono, un procesador de habla y una antena, los cuales convierten los sonidos del entorno en estímulos eléctricos que permiten al usuario experimentar la audición.
En el Hospital Donostia, se implantan anualmente aproximadamente 60 implantes cocleares, distribuyéndose en un 75% a adultos y un 25% a menores. Altuna señala que casi todos los niños que necesitan este implante lo reciben, pero en el caso de los adultos, muchos no se presentan para su evaluación, lo cual es lamentable. A pesar de que existen criterios clínicos para la selección de pacientes, la edad no debería ser un factor excluyente si se mantiene una buena calidad de vida.
El procedimiento de implantación, que tiene un coste aproximado de 25.000 euros, ha evolucionado a lo largo de las tres décadas. Los aparatos se han vuelto más pequeños, lo que permite realizar incisiones menores y cirugías menos invasivas. Además, se están desarrollando tecnologías que auguran la creación de implantes cocleares totalmente integrados, sin componente externo.
Altuna también destaca que la sensibilización sobre la pérdida auditiva ha aumentado en los últimos años. Sin embargo, también ha observado un incremento en los casos de pérdida auditiva en pacientes más jóvenes, debido al uso excesivo de auriculares. Por ello, hace un llamado a la prevención, indicando que la reducción de la exposición a ruidos dañinos, especialmente en entornos laborales, puede disminuir significativamente la posibilidad de sufrir pérdida auditiva en el futuro.
El avance en la tecnología de los implantes cocleares y el creciente acceso a estos dispositivos son un testimonio del progreso médico en la restauración de la audición. Con cada procedimiento realizado, el Hospital Donostia continúa liderando en el ámbito de la otorrinolaringología, ofreciendo esperanza a aquellos que buscan reconectar con el sonido y el lenguaje.
































































































