El ambiente en Sevilla se tornó electrizante este sábado, cuando alrededor de 25.000 aficionados de la Real Sociedad se unieron en una impresionante kalejira en dirección al estadio de La Cartuja. La jornada, marcada por la celebración de la final de la Copa del Rey, comenzó antes de lo previsto, con los hinchas saliendo de la Fan Zone a eso de las seis y cuarto de la tarde, media hora antes de lo planeado. Esta descomunal marea txuri-urdin destacó por su energía, a pesar de las altas temperaturas que superaban los 30 grados.
El recorrido, que abarcaba apenas un kilómetro, estuvo acompañado de una intensa vigilancia por parte de la Policía Nacional, que desplegó numerosos agentes para garantizar la seguridad de los aficionados. La emoción entre los seguidores se palpaba en el aire, convirtiendo cada paso en un momento inolvidable. La afluencia masiva de público a la Fan Zone fue tal que se decidió cerrar la zona de manera provisional para asegurar el flujo adecuado de los hinchas hacia el estadio.
Concluida la kalejira, los aficionados enfrentaron el esperado desafío de acceder al recinto. El sistema de entradas digital implementado por la Federación generó cierta tensión, ya que los hinchas debían obtener códigos QR desde sus teléfonos para poder entrar. A pesar de este contratiempo, la perseverancia de los seguidores de la Real fue evidente, y pronto lograron acceder, quedando solo un obstáculo por superar: el Atlético de Madrid, el rival que se interponía entre ellos y el tan ansiado título.
Durante el calentamiento previo al partido, las voces de los seguidores rojiblancos resonaron con mayor fuerza, pero se espera que la multitud txuri-urdin logre hacerse escuchar una vez que el encuentro comience. La jornada, que prometía ser histórica, refleja la pasión y el compromiso de los aficionados hacia su equipo, en un evento que trasciende lo deportivo para fusionarse con la identidad cultural del pueblo vasco.
Esta final no solo es una oportunidad para la Real Sociedad de alzarse con el trofeo, sino que también representa un momento de unión y celebración para la afición y la comunidad en general. La atmósfera creada por la kalejira y el despliegue de entusiasmo de los hinchas es un recordatorio de la fuerza que el deporte puede tener para unir a las personas en torno a una causa común.





























































































