La situación política en Euskadi presenta características que la diferencian del auge de la extrema derecha en el resto de España. Según expertos como la consejera María Ubarretxena y los profesores de la Universidad de Deusto, Sonia Alonso y Matthias Scantamburlo, la menor polarización política y el rechazo al nacionalismo español son factores clave. En las elecciones generales de 2023, Vox obtuvo un 12,4% de los votos a nivel nacional, mientras que en Euskadi este porcentaje se redujo al 2,9%. En las elecciones autonómicas, la cifra fue aún menor, alcanzando únicamente el 2%, con un 74,4% de los vascos afirmando que nunca le votarían.
La estrategia de Vox en la comunidad autónoma ha incluido la utilización de carteles en Vitoria que apelan a la identidad vasca, sugiriendo que para 2039 habrá más extranjeros que vascos. Este mensaje forma parte de una campaña más amplia que utilizó en verano, con lemas como «Vitoria 2039. Más burkas que txapelas». La presencia del partido es más notable en Álava, donde cuenta con su único parlamentario en un parlamento de 75 miembros. Sin embargo, los sondeos no indican un crecimiento significativo en su apoyo.
Este lunes, Vox ha programado un acto en el campus universitario de Vitoria, lo que ha provocado una contramanifestación de Gazte Koordinadora Socialista (GKS). El rectorado decidió suspender las clases por razones de seguridad, una acción que ha sido criticada por parte del profesorado. Braulio Gómez, director del Deustobarómetro, ha señalado que el escaso apoyo a Vox se debe a la alta confianza que los vascos tienen en el Gobierno Vasco y a los partidos tradicionales. A pesar de que la política no está entre las principales preocupaciones de los ciudadanos, su valoración es notablemente más alta que en el resto de España.
La despolarización política en Euskadi ha contribuido a una consolidación de los partidos en el centro, lo que limita la capacidad de partidos como Vox para obtener apoyo. De acuerdo con el informe de Alonso y Scantamburlo, el 82% de los vascos se posiciona en el centro-izquierda, mientras que solo un 9% se identifica con la derecha. Esta identificación nacional vasca favorece el rechazo a Vox, ya que está asociada a una mayor implicación política y confianza en las instituciones.
La figura de su líder, Santiago Abascal, también perjudica al partido en Euskadi, donde es visto con desconfianza. Pérez, historiador y profesor de la Universidad del País Vasco (UPV), considera que el nacionalismo español de Vox es una barrera para conectar con los ciudadanos vascos. Abascal, que mantiene escasa presencia en la comunidad, no ha logrado atraer a votantes debido a su pasado en el Partido Popular y la percepción negativa que se tiene de él.
La respuesta del Gobierno Vasco, especialmente del consejero de Interior Bingen Zupiria, ha incluido la publicación de la nacionalidad de los delincuentes detenidos. Esta medida ha generado polémica, pero Zupiria sostiene que la transparencia es fundamental para combatir rumores y bulos. El lehendakari Imanol Pradales respalda esta decisión, lo que muestra la seriedad con la que se aborda la cuestión de la seguridad en la región.
En el contexto de la política regional, el PNV no muestra preocupación por el crecimiento de Vox, aunque sí se observa un inesperado auge de Aliança Catalana, un partido nacionalista y de extrema derecha. Este fenómeno, según el informe de Alonso y Scantamburlo, podría ser indicativo de la posibilidad de una derecha radical basada en el nacionalismo, aunque Pérez considera que la situación en Euskadi es diferente, sobre todo por el arraigo del euskera y los principios humanistas del PNV.
Por otro lado, el coordinador de Bildu, Arnaldo Otegi, ha cambiado su enfoque, limitando su discurso a la reclamación de soberanía. La GKS, que no se preocupa por cuestiones identitarias, ha adoptado una postura internacionalista. En este contexto, han participado en manifestaciones contra el fascismo, como la del 31 de enero en Bilbao y Pamplona.
En el ámbito juvenil, aunque hay un leve aumento en la inclinación hacia la derecha, las preocupaciones de los jóvenes de 18 a 24 años siguen siendo principalmente sociales, lo que los aleja de Vox. Tras el fin del terrorismo y la crisis de 2009, ha surgido un nuevo votante progresista que prioriza cuestiones como el empleo y la vivienda. A pesar de que Podemos fue la primera fuerza en las generales de 2016, actualmente ese apoyo parece estar más orientado hacia Bildu.
En conclusión, el análisis de la situación política en Euskadi revela que el contexto social y cultural actúa como un freno al avance de la extrema derecha. La combinación de una mayor identificación vasca, la confianza en las instituciones y el desinterés por la polarización política son factores determinantes que, por el momento, parecen mantener a Vox a raya.





























































































