La Junta de Gobierno Local tiene programada la aprobación de un importante proyecto de mejora de calzadas este martes. Esta iniciativa contempla una serie de reparaciones en aproximadamente una treintena de calles que se encuentran en estado de deterioro en quince barrios de la ciudad. El presupuesto destinado a estas obras asciende a casi un millón de euros y la ejecución está prevista para un periodo de 36 semanas. Sin embargo, antes de iniciar los trabajos, será necesario llevar a cabo un proceso de licitación que podría tomar entre tres y cuatro meses.
El nuevo concejal de Mantenimiento Urbano, Iñigo García, ha indicado que muchas de las vías que serán objeto de las reparaciones presentan un deterioro significativo en el pavimento, lo que incluye fisuras, baches y peladuras. Esta situación requiere una intervención inmediata, especialmente en tramos con grietas longitudinales y transversales, así como en aquellos que presentan ondulaciones. Según García, el desgaste del pavimento es evidente y debe ser abordado sin demora.
El concejal también ha señalado que la degradación de las calzadas se debe a múltiples factores. Entre ellos, se encuentran las tensiones generadas por el frenado y aceleración de vehículos, particularmente en las zonas donde circulan automóviles pesados. Además, la pérdida de aceites de los vehículos estacionados y las maniobras de aparcamiento contribuyen al deterioro, especialmente en las áreas de estacionamiento. García ha mencionado que, aunque las reparaciones puntuales son útiles, no constituyen una solución definitiva y serán reemplazadas por un saneamiento adecuado del pavimento.
En líneas generales, las causas del deterioro del asfalto son el desgaste natural por el uso, el tráfico intenso que soportan las calles y la antigüedad del pavimento, que en muchos casos supera los 20 años. En este contexto, las vías que se van a reparar incluyen el paseo de Altza, la glorieta de Buenavista, la avenida de Sancho el Sabio, entre otras. La selección de estas calles responde a la necesidad de restaurar el firme para garantizar una circulación más segura y cómoda.
Para abordar el problema de las calzadas deterioradas, se proponen diversas soluciones de reparación, ajustándose al nivel de deterioro observado. El tratamiento de saneo incluirá el fresado de 5 centímetros de aglomerado, seguido de la reposición del material con una mezcla bituminosa en caliente. Se atenderán también los tramos con un deterioro significativo mediante un fresado más profundo, que puede alcanzar hasta 15 centímetros, seguido de la aplicación de una mezcla que combina hormigón y betún asfáltico.
En algunas de las calles afectadas por el proyecto se prevé la instalación de una geomalla de fibra de carbono, recubierta de betún, para aumentar la durabilidad del pavimento. Esta técnica se aplicará a través de un proceso de termofusión, garantizando la correcta adherencia entre las distintas capas del material. La preocupación por la calidad y duración de las reparaciones refleja el compromiso del concejal con la mejora de la infraestructura urbana.
Las obras se llevarán a cabo principalmente en horario nocturno para minimizar las molestias al tráfico. Además, en algunas de las vías donde se renovará el firme, se tiene previsto ajustar algunos registros que se encuentran hundidos o mal nivelados. Al finalizar las obras, se repondrá la señalización horizontal necesaria en cada calle, asegurando así la correcta información a los conductores.
Esta iniciativa de mejora de calzadas es un paso significativo hacia el mantenimiento de la infraestructura urbana y la seguridad vial en la ciudad. La intervención no solo buscará reparar las deficiencias actuales, sino también garantizar que estas vías puedan soportar el tráfico diario sin comprometer la seguridad de los usuarios. La respuesta del Gobierno Vasco y de los responsables locales será fundamental para lograr un desarrollo sostenible de las infraestructuras urbanas en la región.






























































































