El Recoletas Atlético Valladolid se enfrentó a su tercer partido en una semana, cargando las consecuencias de un calendario apretado. En esta ocasión, se midió al Bidasoa en un encuentro que terminó con un resultado de 33-36, donde la plantilla local mostró un gran esfuerzo pero no logró hacerse con la victoria. A pesar de tener un buen inicio y liderar en el marcador durante parte de la primera mitad, la fatiga acumulada les pasó factura.
El equipo dirigido por Pisonero se presentó en la cancha con la intención de honrar a Toño Garnacho, quien fue una figura clave en la historia del club y falleció hace diez años. Los jugadores se esforzaron por ofrecer un buen espectáculo, pero el desgaste físico acumulado de los partidos anteriores, especialmente contra el Granollers y el filial del Barça, se hizo evidente.
A pesar de que el Recoletas dominó parcialmente el marcador, enfrentó diversas exclusiones que complicaron su juego. En particular, se produjeron cuatro exclusiones y una tarjeta roja a Camino, lo que afectó la capacidad del equipo para mantener su ventaja. Sin embargo, la primera mitad terminó con un marcador de 16-17, gracias a un penalti ejecutado por Rodrigo Salinas justo antes del descanso.
El objetivo de vencer al Bidasoa requería, entre otras cosas, un rendimiento excepcional en la portería. No obstante, tanto Bar como César Pérez no lograron alcanzar la efectividad necesaria, con un rendimiento del 21% que dejó mucho que desear. La situación se complicó aún más cuando otra exclusión, en esta ocasión de Gedo, selló el destino del Recoletas.
El Bidasoa, aunque también tuvo sus dificultades en la portería, mostró una defensa sólida que impidió que el equipo local lograra una remontada. Con una ventaja de 3-4 goles, el Bidasoa se consolidó en la cancha, mientras el Recoletas luchaba por mantener el ritmo, que se vio afectado por la falta de frescura en la ofensiva. A pesar de los tiempos muertos solicitados por Pisonero en los minutos 36 y 47, el equipo no pudo recuperar el ímpetu necesario para cambiar el rumbo del partido.
En la primera línea del Bidasoa, jugadores como Salinas, Mujica y Nieto generaron un daño considerable, mientras que el joven central Mario Nevado destacó al marcar 10 goles de 12 lanzamientos. Este efectivo rendimiento contribuyó a la victoria del equipo visitante, que sigue avanzando en su búsqueda por el subcampeonato.
En resumen, el Recoletas Atlético Valladolid mostró valentía y determinación, pero el cansancio acumulado y las decisiones arbitrales jugaron en su contra. El encuentro, que se llevó a cabo en Anoeta, dejó claro que la competencia en la liga es feroz y que cada partido cuenta, especialmente en momentos donde la plantilla enfrenta un calendario ajustado.
Con este resultado, el Recoletas deberá reflexionar sobre su desempeño y preparar su estrategia para los próximos encuentros, con la esperanza de revertir la situación y conseguir mejores resultados en el futuro. La liga continúa y los gladiadores azules aún tienen la oportunidad de demostrar su valía en la competición.
































































































