En un contexto literario donde se entrelazan mundos de fantasía y relatos románticos, el subgénero conocido como romantasy ha empezado a destacar con fuerza, especialmente en el marco del Día del Libro. Este término no se limita únicamente a historias de dragones y pasiones intensas, sino que también aborda cuestiones de identidad, política y comunidad, convirtiéndose en un fenómeno relevante dentro del ámbito editorial contemporáneo.
La escritora de Gipuzkoa, Paula Gallego, explica que este subgénero fusiona aspectos de la fantasía y el romance, dando igual importancia a ambas narrativas. Según ella, permite explorar temas políticos y sociales a través de personajes que desafían los modelos tradicionales de masculinidad y feminidad. Gallego destaca que la fantasía sirve como un medio para abordar conflictos humanos reales, utilizando mundos inventados que ofrecen nuevas perspectivas sobre la realidad.
Un aspecto singular del romantasy es la construcción de personajes que enfrentan dilemas identitarios. Gallego narra la experiencia de una protagonista que debe ocultar su verdadera identidad, cuestionando así su naturaleza a lo largo de la historia. Este juego de máscaras y verdades ocultas es una herramienta narrativa que refleja conflictos internos profundos.
Para la autora, el éxito de este subgénero radica en el delicado equilibrio entre la fantasía y el romance, ambos elementos deben coexistir sin que uno opaque al otro. Los vínculos amorosos en estas tramas se ven condicionados tanto por las circunstancias del entorno como por la magia que las envuelve, creando una narrativa rica y multifacética.
La popularidad de este fenómeno se ha hecho palpable en las librerías, donde el romantasy ha incrementado su presencia en los últimos años. Eneko Sánchez, un librero local, observa que, a diferencia de la fantasía tradicional, este subgénero se centra en el romance como motor de la trama. Aunque sus raíces son antiguas, su auge reciente es notable, especialmente entre un público mayoritariamente joven y femenino.
Las redes sociales han jugado un papel crucial en la difusión del romantasy. La creadora de contenido Sarah Serrano argumenta que plataformas como TikTok e Instagram han cambiado los hábitos de lectura entre los jóvenes, proporcionando acceso a una literatura que conecta con sus intereses. A pesar de la crítica que a veces enfrenta este género por ser asociado con mujeres jóvenes, tanto Serrano como Gallego insisten en su valor literario y su capacidad para abordar temas profundos.
Sánchez también señala que este subgénero ha funcionado como una puerta de entrada a la fantasía para muchos lectores. Aquellos que inicialmente no se sentían atraídos por historias románticas descubren mundos complejos y narrativas ricas que van más allá de la relación amorosa central. El papel de las redes es fundamental, ya que ayudan a crear tendencias y afectan las decisiones de compra, facilitando la identificación de libros a través de etiquetas como “enemies to lovers” o “slow burn”.
A pesar de las críticas, Eneko Sánchez es optimista sobre el futuro del romantasy. Aunque prevé que la moda pueda cambiar, sostiene que el interés por la fantasía romántica no desaparecerá. Este género, que ofrece una mezcla de escapismo y reflexión, ha demostrado ser capaz de atraer a nuevos lectores y fomentar el hábito de la lectura, especialmente entre las jóvenes.
Por otro lado, Serrano añade que, aunque el romantasy ha adquirido una nueva etimología y visibilidad, sus raíces se encuentran en historias que ya formaban parte de la cultura popular. Libros como «Crespúsculo» son ejemplos de cómo estas narrativas han existido incluso antes de que se formalizara este subgénero. Según ella, este nuevo etiquetado ayuda a los lectores a encontrar de manera más rápida lo que buscan.
Sin embargo, también existe un estigma que desestima estas obras por su asociación con mujeres y elementos románticos. Serrano defiende que la presencia de una trama amorosa no menoscaba el valor cultural de un libro. Insiste en que estas obras no son meramente entretenimiento, sino que presentan universos elaborados y narrativas que resuenan con sus lectores, brindando una experiencia enriquecedora.
Así, el romantasy continúa su ascenso, capturando la atención de un público cada vez más amplio. Para algunos, representa una evolución natural de la literatura fantástica; para otros, es una etiqueta que ha sabido conectar con los tiempos modernos. En cualquier caso, ha abierto un camino hacia nuevas lectoras que encuentran en estas historias no solo un escape, sino también un espejo de sus propias vivencias.
Este fenómeno literario no solo refleja la diversidad de intereses entre los jóvenes, sino que también destaca la importancia de la inclusión y la representación en la literatura contemporánea. La capacidad de las historias para resonar con las experiencias de la vida real, a la vez que ofrecen un refugio, es lo que asegura que el romantasy siga teniendo un lugar relevante en el mundo de la literatura.
































































































