La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid han expresado su descontento respecto a las condiciones que vivieron los aficionados en la final de la Copa del Rey. Este evento, celebrado en Sevilla, estuvo marcado por polémicas debido a los altos precios de las entradas, que oscilaban entre los 89 y 282 euros.
La OCU ha solicitado explicaciones tanto a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) como al Ayuntamiento de Sevilla por las numerosas incidencias reportadas durante el partido en el estadio de La Cartuja. Según esta organización, se recibieron quejas de aficionados sobre la falta de aseos y puntos de hidratación, así como problemas de transporte y acumulación de residuos, lo que generó un malestar significativo entre los asistentes.
Frente a estas quejas, la OCU ha hecho un llamado a la RFEF y al alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, para que implementen medidas correctivas que eviten la repetición de estos problemas en futuros eventos. La organización considera que hubo «deficiencias relevantes en la planificación y prestación de servicios esenciales» para un evento de tal magnitud, lo que evidenció una falta de previsión y coordinación.
Asimismo, la OCU recuerda que las administraciones públicas tienen la obligación de garantizar condiciones adecuadas de salubridad, accesibilidad y seguridad para todos los consumidores, especialmente durante acontecimientos de gran afluencia.
Por su parte, la Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid ha anunciado su intención de presentar una queja formal ante el Consejo Superior de Deportes (CSD) por lo que consideran una organización «lamentable y bochornosa». En su comunicado, afirman que exigirán explicaciones a la RFEF y que se depuren responsabilidades por la gestión del evento.
Además, los peñistas han advertido sobre la posibilidad de iniciar una «denuncia en vía judicial» en contra de aquellos responsables de la deficiente organización y de las consecuencias que esto ha tenido para los aficionados. En el comunicado, los representantes de los aficionados destacan que los organizadores del evento parecían enfocarse más en obtener beneficios económicos que en asegurar una experiencia adecuada para los asistentes, citando los altos precios de las entradas como un ejemplo claro.
Los aficionados también criticaron la gestión de la ‘fanzone’, señalando que la atención se centró en los invitados de la zona VIP, mientras que el resto de los asistentes sufrió múltiples inconvenientes. Según el comunicado, esta «nefasta gestión puso en peligro la salud y seguridad de los aficionados», quienes se sintieron desatendidos por los responsables del evento.
Los peñistas piden que el club actúe en defensa de sus aficionados y exijan responsabilidades a la Federación y al Ayuntamiento por la organización. Asimismo, han instado a que se depuren las responsabilidades de quienes en el propio club no lograron cumplir con su deber de servir a sus seguidores.
La crítica hacia la organización del evento es un tema sensible para los aficionados, que consideran que la planificación y ejecución de grandes eventos deportivos debe priorizar la experiencia del público. El descontento se hace evidente no solo en las quejas formales, sino en la necesidad de que se tomen en cuenta las voces de los aficionados en la organización de futuros encuentros.






























































































