La fiesta en la Fan Zone de la Real Sociedad, situada en Sevilla, se vio forzada a concluir de forma anticipada debido a la masiva afluencia de aficionados. Aunque se había previsto que el aforo máximo fuera de 18.000 personas, muchos más intentaron acceder al recinto, lo que generó situaciones complicadas, ya que varios no pudieron entrar.
Un mensaje informativo apareció en las pantallas del escenario principal tras finalizar el concierto del grupo Brigade Loco. Este anuncio instaba a los asistentes a dirigirse al estadio antes del comienzo de la kalejira, programada para las 18.30 horas.
Sin embargo, tanto Dj Txurdin como Süne no pudieron actuar a la hora establecida. La policía tuvo que pedir a los presentes en la zona que se retiraran y se encaminara al estadio, ya que había personas saltando las vallas de seguridad, lo que comprometía la seguridad de quienes ya estaban dentro del recinto.
La situación se tornó caótica, con miles de aficionados disfrutando del ambiente en la Fan Zone. Cuando se cerró el acceso para los que esperaban en las cercanías, la indignación se hizo palpable, con silbidos dirigidos a la organización por no permitir el ingreso. Al momento de la kalejira, la Policía Nacional acordonó el área, dificultando la salida de los aficionados y, en algunos casos, realizando cargas leves para controlar la situación.
Testigos en el lugar relatan que la policía advirtió a aquellos que intentaban colarse mediante los árboles sobre la posibilidad de recibir una multa de hasta «10.000 euros». Ante el descontrol, la organización decidió cerrar la Fan Zone y suspender temporalmente las actividades programadas, indicando a todos que debían abandonar el recinto para facilitar el inicio de la kalejira. El presidente de la Real, Jokin Aperribay, tuvo que intervenir personalmente en el acceso de la zona para hablar con las autoridades.
A pesar de la frustración, las personas que no lograron ingresar al recinto intentaron sobrellevar la situación y continuar disfrutando de la celebración.
Entre los asistentes se encontraban Igor y Eneko Etxabe, un padre y su hijo originarios de Mallorca, que expresaron su alegría por poder participar en este evento. «Nos sentimos guipuzcoanos y teníamos que estar aquí», comentó el padre. Su hijo, Eneko, se aventuró a predecir el resultado del partido, previniendo un final tenso: «Creo que vamos a acabar 1-1, y que vamos a ganar en los penaltis».
Otros aficionados, como Aritz Azkuna y Jon Zamakola, resaltaron que la experiencia fuera del campo era igualmente significativa. «El primer partido, el de la calle y el de la gente, lo estamos ganando de goleada», afirmó Jon, enfatizando la alegría y el ambiente positivo entre los seguidores de la Real.
Juan Luis, un aficionado de Zarautz, llevaba un sombrero en homenaje a Aitor Zabaleta, un símbolo para muchos. «Lo he hecho en su recuerdo. Esta copa la tenemos que ganar por él», dijo, refiriéndose a la dedicación de los aficionados hacia su equipo. «Salimos ayer a las 05.00 horas de Zarautz y aquí estamos», añadió, confiando en que la Real logrará el título.
Finalmente, tras gestionar el flujo de personas hacia el estadio, la Fan Zone reabrió sus puertas, permitiendo que muchos aficionados sin entrada pudieran seguir disfrutando de la programación prevista, a pesar de los contratiempos vividos durante la jornada.





























































































