El ambiente en el Estadio de La Cartuja se ha intensificado desde temprano, con las puertas abriendo a las 18:00 horas para permitir el acceso a los aficionados. Esta medida fue especialmente significativa para los seguidores de la Real Sociedad, quienes se han preparado para una gran afluencia, aunque la zona de fans, que tenía una capacidad para 18.000 personas, se vio obligada a cerrarse antes de lo previsto por el colapso de visitantes.
La kalejira, que estaba programada inicialmente para las 18:30 horas, se adelantó media hora, lo que facilitó que muchos hinchas pudieran entrar más pronto al recinto deportivo. Sin embargo, el acceso no fue sencillo; muchos aficionados tuvieron que superar un primer control de acceso que estaba bien custodiado por la Policía Nacional. En el espacio entre la valla y el estadio, se colocaron varios bares para atender a la sed de los miles de asistentes.
A pesar de la amplia preparación, los seguidores tuvieron que ser pacientes para poder ingresar, y algunos manifestaron su descontento a través de las redes sociales debido a las dificultades para acceder por el Acceso B. Uno de los aficionados expresó: «Seguimos sin pasar, y aquí no hay más que empujones».
Para aquellos que encontraban problemas en el ingreso, el club habilitó una taquilla provisional entre los accesos C y D, con el objetivo de brindar asistencia a quienes lo necesitaban. Una vez superado el primer control, los seguidores se dirigían a los tornos que les correspondían según su localidad.
La afición de la Real se situó en el Gol Sur, donde el ambiente se sentía cercano al centro de Sevilla. A pesar de ello, la RFEF decidió distribuir más entradas en los asientos de las tribunas tras el banquillo y la zona opuesta, debido a que en la parte más alta del anfiteatro no había grada. Esto permitió que más aficionados pudieran disfrutar del evento desde mejores ubicaciones.
Algunos de los hinchas, al descubrir la ubicación de sus asientos, optaron por regresar a la sombra de los amplios vomitorios para evitar el calor que se hacía sentir en el recinto, donde los termómetros marcaban 31ºC en el momento de la apertura de puertas. Este aspecto, sumado a las largas filas, hizo que la experiencia de entrada al estadio fuera un desafío para muchos.
En general, la jornada mostró la notable pasión de los aficionados por su equipo, aun cuando enfrentaban contratiempos en su camino hacia el interior del estadio. La gestión de los accesos, aunque complicada, fue una muestra del interés y la emoción que genera un evento de esta magnitud en la ciudad.
Con los seguidores ya dentro, el enfoque estará en el rendimiento de la Real Sociedad, que espera llevar una buena representación a la afición que la acompaña. Este acontecimiento, además, resalta la importancia del deporte en la cultura local, uniendo a personas de diversas partes de la región en torno a un mismo objetivo: disfrutar del fútbol.





























































































