Cientos de ciudadanos se manifestaron el pasado sábado por la tarde en San Sebastián para exigir un mayor apoyo a la sanidad pública y alertar sobre el deterioro de Osakidetza. La marcha se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la situación de la salud pública en el País Vasco, donde los organizadores han denunciado un “deterioro grave” del sistema.
Los participantes en la protesta, que fue convocada por diversas plataformas, hicieron hincapié en la “falta de personal”, el colapso de las urgencias y las “listas de espera inadmisibles” que caracterizan la atención sanitaria actual. Estas condiciones han llevado a los manifestantes a solicitar más inversiones públicas para asegurar un servicio de calidad, argumentando que la sanidad pública está siendo “debilitada de forma intencionada” en favor del sector privado.
Las críticas también se dirigieron a la gestión del Gobierno Vasco, específicamente hacia el consejero de Salud, Alberto Martínez. Los asistentes exigieron su dimisión, acusándole de lanzar “discursos triunfalistas” y hacer “promesas vacías”. Además, reprocharon su falta de transparencia en la gestión del sistema sanitario, lo que ha generado descontento entre los ciudadanos.
Esta manifestación refleja un descontento generalizado en la sociedad vasca, que ha sentido en primera persona las repercusiones de la falta de recursos en el sistema sanitario. El Pacto Vasco de Salud, firmado hace años con la esperanza de mejorar estos aspectos, ha mostrado escasos avances, lo que ha dejado a muchos en un estado de incertidumbre y preocupación.
A medida que la situación se agrava, la demanda de un sistema de salud más robusto y accesible se intensifica, y la presión sobre el Gobierno Vasco para actuar se hace cada vez más evidente. La manifestación de este sábado es una clara señal de que la población está dispuesta a alzar la voz en defensa de su derecho a una atención sanitaria de calidad.





























































































