En una emocionante final de la Copa del Rey disputada en Sevilla, la Real Sociedad se coronó campeona al vencer al Atlético de Madrid. El partido, que tuvo lugar en el estadio de La Cartuja, culminó con un empate a dos en los 90 minutos reglamentarios y 30 de tiempo extra. La victoria se decidió en la tanda de penaltis, donde Pablo Marín, oriundo de Logroño, marcó el penalti decisivo. El portero Unai Marrero fue clave para el triunfo, deteniendo dos lanzamientos de los rivales.
Este campeonato representa el cuarto título de la Real Sociedad, que previamente había ganado la competición en 1909, 1987 y 2020. En esta edición, el equipo dirigido por Pellegrino Matarazzo demostró gran determinación, logrando el gol más rápido en la historia de las finales de la Copa del Rey, anotado a los 14 segundos del inicio. Desde ese momento, el conjunto txuri-urdin nunca se vio por detrás en el marcador, destacando nuevamente el capitán Mikel Oyarzábal, quien marcó un gol y reafirmó su fama de goleador en finales.
La entrega del trofeo al capitán Oyarzábal se realizó en presencia del jefe del Estado, Felipe VI, y de diversas autoridades, incluyendo al lehendakari Imanol Pradales y el alcalde de Donostia, Jon Insausti. Con este triunfo, la Real Sociedad iguala al Real Unión de Irún como el equipo guipuzcoano más galardonado de la historia del Campeonato de España, ahora conocido como Copa del Rey.
La celebración comenzó en Sevilla, donde miles de aficionados se congregaron para apoyar a su equipo. Sin embargo, la fiesta se trasladará a Donostia, donde el recibimiento oficial está programado para el lunes. La plantilla recorrerá las principales calles de la capital de Gipuzkoa, incluyendo la Avenida de la Libertad y el Boulevard, en un autobús que partirá del estadio de Anoeta. Se espera que esta celebración atraiga a una multitud de seguidores, por lo que se han implementado cortes de tráfico y restricciones de aparcamiento en la ciudad.
Este triunfo no solo es un motivo de celebración para la Real Sociedad y sus seguidores, sino que también subraya la rica historia futbolística de Gipuzkoa, donde el deporte ha sido un pilar de la identidad regional. La victoria en la Copa del Rey reaviva el orgullo de los aficionados y resalta la importancia del fútbol en la cultura local. A medida que la Real Sociedad se prepara para continuar su camino en la liga, los hinchas esperan que este título impulse al equipo hacia más éxitos en el futuro.





























































































