El consejero de Salud, Alberto Martínez, ha defendido la actuación de su departamento tras el incidente relacionado con la administración de vacunas caducadas. Durante una interpelación en el Parlamento Vasco, Martínez afirmó que la respuesta fue rápida y adecuada, considerando esta situación como una oportunidad para fortalecer un sistema de vacunación que, según él, nunca ha estado en peligro.
La parlamentaria de EH Bildu, Rebeka Ubera, hizo hincapié en que, a pesar de que se conoce el contenido del informe del Comité de Investigación y Trazabilidad de las Vacunas, persiste la incertidumbre sobre el número de vacunas caducadas administradas en los últimos años y cuántas personas podrían estar desprotegidas. Ubera señaló que el informe revela «carencias estructurales y problemas sistémicos» que, a su juicio, no se solucionan con las propuestas anunciadas por el Gobierno Vasco, acusando al consejero de minimizar la gravedad de la crisis.
Martínez reiteró que el análisis revela que el 99,85 % de las dosis administradas el año pasado estaban dentro de su periodo de validez. A pesar de reconocer que han ocurrido «errores», defendió que el sistema es eficaz, aunque no infalible. «El objetivo es alcanzar el margen de error cero y para eso se pondrán en marcha las medidas anunciadas», destacó el consejero.
El consejero también mencionó que se implementarán controles adicionales de stocks y una cartilla digital de vacunación, que se espera esté disponible en mayo. Si bien asumió que «este episodio no debería haberse producido», consideró que ha servido para reforzar un sistema que, según su opinión, no corría riesgo. Martínez enfatizó que la respuesta del departamento ha sido «rápida, transparente y responsable», destacando que las medidas adoptadas permitirán avanzar hacia un sistema más seguro y robusto.
Esta situación plantea interrogantes sobre la efectividad y la gestión del sistema de vacunación en el País Vasco. La preocupación acerca de las vacunas caducadas y la falta de información precisa sobre las dosis administradas hace evidente la necesidad de un análisis más profundo de las estructuras que rigen estas prácticas. La importancia de contar con un sistema de vacunación fiable y bien gestionado es crucial, no solo para la salud pública, sino también para la confianza de los ciudadanos en las instituciones de salud.
El debate en el Parlamento Vasco pone de manifiesto la relevancia de la rendición de cuentas y la transparencia en la gestión de la salud pública. La situación actual, aunque difícil, podría servir como punto de partida para un proceso de revisión y mejora de los protocolos existentes. Un sistema de salud que se adapte a las nuevas exigencias y que garantice la protección de la población es esencial en el contexto actual. La discusión sobre las vacunas caducadas es solo un aspecto de un problema más amplio que requiere atención.



























































































